¡Feliz año nuevo, 2026! Que sea para todos un tiempo de felicidad y alegría. Eso es, en el fondo, lo que todos buscamos. Por eso las personas alegres ejercen tanto poder de atracción sobre los demás: todos las admiran, las envidian, buscan su compañía, se sienten bien junto a ellas.

En cambio, aquellos que siempre están lamentándose de las cosas que pasan, del comportamiento de otros, de las costumbres actuales… terminan alejando de sí a quienes los rodean.

La alegría viene de dentro

La alegría se lleva en el corazón; no depende de lo que uno tiene, ni de lo que le ocurre. De hecho, dos personas pueden vivir lo mismo y reaccionar muy distinto. Cuentan, por ejemplo, de una leprosa que estaba a punto de morir ciega, y decía acerca de la lepra: “la luz me robó a mis ojos, mas no robó a mi pecho la dicha ni el amor”.

Conviene que, al comenzar este año, cada uno se pregunte: ¿Soy feliz? O, de otra manera: ¿Por qué no soy feliz? ¿Qué tengo que cambiar para que el 2026 sea verdaderamente un “feliz año nuevo”?

Salir del egoísmo: La lección de San Alberto Hurtado

San Alberto Hurtado, el santo chileno conocido por su sonrisa y su alegría, decía que para buscar la realización personal, es necesario salir del egoísmo. Hay gente que vive triste, atormentada por el pasado o el futuro, encerrada en sí misma.

La solución es olvidarse de sí y preocuparse de servir a los demás, pues “la felicidad no depende de fuera, sino de dentro”. Por eso, la mejor escuela de la alegría es interesarse por los otros; hemos sido creados para amar. Quien aprende a ponerse en el lugar del otro, quien estima a los demás y hace propias sus alegrías, va por buen camino hacia la felicidad.

El inmenso valor de una sonrisa

Cabe recordar el famoso escrito acerca del valor de una sonrisa:

“No cuesta nada, pero vale mucho. Enriquece al que la recibe, sin empobrecer al que la da. Se realiza en un instante y su memoria perdura para siempre. Nadie es tan rico que pueda prescindir de ella, ni tan pobre que no pueda darla. Crea alegría en casa; fomenta buena voluntad y es la marca de la amistad. Es descanso para el aburrido, aliento para el descorazonado, sol para el triste y recuerdo para el turbado. Y, con todo, no puede ser comprada, mendigada, robada, porque no existe hasta que se da.

Y, en última instancia, cuando quien tienes al frente está tan cansado que no puede sonreír ¿quieres tú darle una sonrisa? Porque nadie necesita tanto una sonrisa, como las que no tienen una para dar a los demás”.

La persona generosa disfruta con mayor profundidad de la compañía de quienes ama. No se preocupa tanto de lo que recibe, sino que aprecia lo que ellos son.

Cualquiera sea nuestra situación, todos estamos llamados a avanzar este 2026 por el camino de la alegría.

¡Feliz año nuevo!