Mi nombre es Luis Javier González Vásquez, soy Gerontólogo y he dedicado mi vida profesional a trabajar en favor de una adecuada calidad de vida para las personas mayores. Durante más de 30 años de trayectoria, me he dado cuenta de que la atención no puede limitarse a un enfoque puramente patológico o médico; debe abarcar la totalidad del bienestar humano, considerando la interdependencia de los factores físicos, mentales, sociales y ambientales.

Hoy en día, continúo en la búsqueda de fortalecer la vivienda colaborativa (Cohousing) como una alternativa viable y dinámica para mejorar la convivencia y compañía de este grupo etario. He aprendido que mecanismos como este son fundamentales para evitar el aislamiento y la soledad, factores que lamentablemente generan depresión y, en muchos casos, una muerte temprana.

El enemigo silencioso: La soledad crónica

Mucha gente queda sorprendida cuando se dice que la soledad crónica puede ser más letal que la polución ambiental, la obesidad o el alcoholismo. ¿Por qué ocurre esto? Básicamente, porque los seres humanos somos seres sociales y necesitamos de los otros para nuestra supervivencia. El aislamiento afecta la calidad del sueño, aumenta los síntomas depresivos y eleva los niveles matinales de cortisol, la hormona del estrés.

Es importante aclarar que no se trata de estar rodeados de muchísima gente, sino de la calidad del tiempo compartido. Necesitamos el contacto cara a cara y sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos.

Hacia ciudades y hogares amigables

Para combatir esto, la estrategia básica debe permitir a las personas mayores llevar una vida independiente en el seno de la comunidad el mayor tiempo posible. Esto implica desafíos concretos:

  • Vivienda y Adaptación: Adaptar una vivienda no consiste solo en instalar un ascensor. Se debe asesorar a las familias sobre el mobiliario, la iluminación y la eliminación de barreras arquitectónicas.
  • Participación Activa: Debemos escuchar la voz de los mayores, favoreciendo su participación en consejos y grupos de trabajo, además de promover el voluntariado intergeneracional que una a niños y adolescentes con personas de edad avanzada.

Mi reflexión final es sobre la importancia de la unión para fortalecer los lazos de amistad y compañerismo en todas las etapas de la vida. Solo si empezamos ya a transformar nuestras ciudades seremos capaces de combatir la soledad, enriqueciendo nuestra sociedad con la diversidad y experiencia de sus mayores.

Si te interesó este tema, te invitamos a leer nuestro artículo titulado ""Tres formas distintas de vivir la madurez activa"" haciendo click en su nombre.