Imaginemos una escena antigua, casi de cuento. Una figura mayor sentada en su sillón preferido, con una cesta de lanas a los pies. Sus manos, que conocen de memoria el camino, pasan las agujas una y otra vez, tejiendo una gran manta de colores.

Un niño se acerca y observa fascinado cómo los hilos sueltos se van transformando en un tejido firme. —¿Qué haces? —pregunta el pequeño.

—Estoy uniendo —responde la persona mayor con una sonrisa suave—. Un poco de lana azul que me sobró de una bufanda antigua, con este hilo rojo nuevo que compré ayer. Si los dejo solos, son solo hebras. Pero si los tejo juntos, se convierten en algo que abriga.

Al llegar a la madurez, muchos de nosotros nos convertimos, casi sin darnos cuenta, en los tejedores de nuestras familias y comunidades. A veces pensamos que nuestra etapa de ""producir"" grandes cosas ya pasó, pero hemos asumido una función mucho más delicada y fundamental: la de mantener el tejido social unido.

Somos quienes guardan las historias familiares para que no se pierdan en el olvido, uniendo el pasado con el presente. Somos quienes, con una llamada telefónica a tiempo, remendamos una relación que se estaba deshilachando. Somos quienes sostenemos la red de seguridad emocional cuando alguien más joven tropieza.

A diferencia de un suéter nuevo que se exhibe en una vitrina, el trabajo del tejedor senior a menudo es invisible. Son gestos pequeños, consejos dichos en voz baja, presencias constantes que dan seguridad.

Es como el revés de un bordado: está lleno de nudos, cruces y remates que nadie ve, pero que son, exactamente, los que sostienen la belleza del dibujo que se ve por delante.

No subestimes el poder de tu labor silenciosa. Cada vez que escuchas con paciencia, cada vez que transmites una tradición o compartes una lección aprendida con dolor, estás dando una puntada esencial.

Siéntete orgulloso de ser el revés del bordado. Porque sin tus nudos firmes y tus hilos invisibles, el tapiz de las generaciones que vienen detrás no tendría estructura para sostenerse.


Por Círculo Senior
Conectando generaciones, experiencias y nuevas formas de florecer.