Soy Patricia Aguayo. Bueno en mis tiempos de joven, el reto era valerse por si misma, y demostrar que eras capaz de muchas cosas, me refiero a trabajo principalmente, ya que sin tener un titulo universitario, tenías que probar tu capacidad y al demostrarlo, que te lo reconocieran. Abrirse paso en esos años requería de una inmensa fortaleza de carácter y de una determinación inquebrantable.
Una formación que marcó la diferencia
A mi me ayudo mucho estudiar en un colegio mixto y norteamericano, Eso me formó totalmente capaz en relacionarme con el mundo masculino, y la formación americana es otra cosa. Ese entorno educativo fue fundamental para forjar mi personalidad. Te dan disciplina, seguridad en ti misma, y valores. Herramientas que, a la larga, fueron mi mejor pasaporte para enfrentar los desafíos de la vida adulta y laboral.
La fuerza de la convicción personal
Mi aprendizaje fue ser fuerte y darme cuenta que podía hacer muchas cosas, y que eran valoradas, todo esto sin estar pensando en competir con los hombres, para nada. Entendí muy temprano que mi valor no dependía de superar al de al lado, sino de entregar mi mejor esfuerzo, demostrando mis habilidades con hechos concretos y seguridad.
El consejo de una vida
Basada en toda esta experiencia, mi consejo es trabajar, cumplir los objetivos, porque de eso depende de que siempre en el futuro de tu vida, sientas que lo hiciste bien, y siempre serás valorada por eso. Al final del camino, la mayor satisfacción es mirarse al espejo y saber que diste lo mejor de ti. La clave está en competir con uno mismo. Saludos.