Soy Marcela Paz Cortez Remoli. A lo largo de mi vida, he sido una apasionada por acompañar a las personas en sus distintas etapas. Soy matrona de profesión y hoy me desempeño como asesora previsional. Creo profundamente en la divinidad, en la fuerza de la voluntad y en el tremendo poder de la actividad física para enfrentar los desafíos y seguir creciendo, sin importar la edad que tengamos.

Una historia marcada por los desafíos

Si miro mi vida hacia atrás, veo una historia marcada por cambios constantes y nuevos comienzos. Durante años ejercí mi labor de matrona, lo que me permitió acompañar a muchas personas en momentos cruciales y hermosos de sus vidas. Sin embargo, en el ámbito personal también enfrenté situaciones muy difíciles, entre ellas dos separaciones que me obligaron a reconstruirme emocionalmente y a comenzar de nuevo desde cero.

En medio de ese sinuoso camino, llegó la pandemia. Me contagié de COVID-19 y tuve que estar internada. Fueron días de muchísima incertidumbre, de esos que te marcan para siempre y que me hicieron reflexionar profundamente sobre el verdadero valor de la vida, la salud y, sobre todo, de las personas que nos acompañan incondicionalmente.

El momento de la reinvención

Después de lograr superar esas duras experiencias, comprendí algo fundamental: no quería que las dificultades o el dolor definieran el resto de mi historia. Así que tomé una decisión radical y decidí reinventarme profesionalmente. Volví a estudiar y me atreví a desarrollar una actividad completamente diferente. Así fue como me convertí en asesora previsional certificada, iniciando una nueva etapa llena de aprendizajes, retos y mucha motivación.

Las lecciones del camino

Todo este proceso me enseñó que nunca, pero nunca, es tarde para empezar de nuevo. Creo profundamente en la divinidad, en esa fuerza interior inquebrantable y en la voluntad humana. Esa convicción ha sido mi gran pilar para seguir adelante en los momentos más oscuros.

Además, reconozco y agradezco el enorme aporte que la actividad física ha tenido en mi vida. Desde siempre ha sido una compañera fundamental para mantener el equilibrio, la energía y la fortaleza necesaria para pararme frente a la adversidad. Gracias a ella he aprendido que cuidar el cuerpo es también una forma directa de cuidar y sanar el espíritu.

Un consejo para nuestra comunidad

Mi mayor consejo para todos ustedes es que no le tengan miedo a los cambios. Muchas veces, las situaciones que parecen más difíciles y dolorosas terminan abriendo caminos que jamás habríamos imaginado. Con perseverancia, fe y una confianza ciega en nuestras propias capacidades, siempre es posible crecer, aprender y construir una nueva etapa que esté verdaderamente llena de sentido.

Me encantaría poder conocerlos pronto en alguna instancia presencial de Círculo Senior, para que podamos compartir experiencias y seguir aprendiendo juntos. Estoy totalmente convencida de que nunca dejamos de crecer y de que cada historia tiene algo valioso que aportar a los demás.