La esperanza de vida en Chile ha crecido de manera asombrosa en los últimos años. Hace cincuenta años era aproximadamente de 60 años; en 2023, alcanzó los 78 años para los hombres y 83 para las mujeres. Sin embargo, en nuestra sociedad no siempre el crecimiento de la longevidad va de la mano con una mejoría en la calidad de vida de las personas mayores. Influyen motivos como la soledad y las limitaciones físicas que produce la edad avanzada, razón por la cual muchas personas no se aproximan a la ancianidad con paz y alegría, sino con temor.

La vida se va tejiendo con amores, amistades, luchas, conquistas, pérdidas, dolores y reencuentros. Los años de ancianidad pueden ser un tiempo para reflexionar, recoger y asumir todo lo vivido. Así, esta etapa se puede convertir en un tiempo fértil, lleno de sentido y crecimiento personal; un paso adelante para alcanzar la paz y la sabiduría. Con ello, los ancianos podrán cumplir su vocación de iluminar a las generaciones siguientes.

En la Biblia podemos leer: “Interroga a tu padre, que te cuente, a tus ancianos, que te hablen” (Deuteronomio 32,7). Y también: “Pregunta a la generación pasada, medita en la experiencia de sus padres. Nosotros somos de ayer y no sabemos nada. Pero ellos te instruirán y te hablarán y de su corazón sacarán estas máximas” (Job 8,8-10).

El camino hacia la sabiduría

La sabiduría no es fruto de acumular muchos conocimientos, sino de encontrar un buen motivo que dé sentido a la propia historia: a los esfuerzos desplegados en tiempos difíciles, a los sufrimientos, a las decisiones tomadas en momentos decisivos y a los ideales por los que se ha luchado.

Para alcanzar sabiduría tenemos que mirar más allá de nosotros mismos. Como escribió el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “Llegamos a ser humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero”.

El amor es aquello que nos hace salir de nosotros y nos lleva a la sabiduría. Una persona amada, un hijo o un nieto, un servicio realizado a personas necesitadas, un aporte para que exista más fraternidad en el mundo… Son instancias en que la persona se olvida de sí y descubre que su vocación es vivir con otros y dar la vida para los demás.

San Alberto Hurtado decía: ""La mejor manera de llenar la vida: llenarla de amor”. Mientras más gratuito es el amor, es más verdadero. El amor al pobre, al desvalido, al necesitado, se demuestra genuino porque es totalmente gratuito. El P. Hurtado agrega: ""Esta idea hay que inculcarla: el corazón que se limita a amar solamente a Dios, sin preocuparse del prójimo, está engañado. Lo que se ha tomado por piedad es un egoísmo"".

Un encuentro renovador

Los cristianos creemos que el camino del amor y de la entrega encuentra su meta en la unión con Jesucristo y con toda la humanidad. El Papa Francisco escribió: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”.

El Pontífice invita a cada cristiano, en cualquier lugar y situación, a renovar su encuentro personal con Jesucristo. No hay razón para pensar que esta invitación no es para uno; cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos.

En cada persona mayor hay una historia larga y hermosa, hay sabiduría, hay profunda humanidad. Compartir sus vidas los fortalece a ellos mismos y enriquece a toda la comunidad. Su longevidad se convierte así en sabiduría, haciendo que su larga vida sea una buena noticia para ellos y para todos.

Círculo Senior quiere ser un punto de encuentro entre personas de diversos lugares, con diferentes características e historias complementarias, que puedan conseguir estos objetivos.