El pasado 9 de diciembre de 2025 asistimos al lanzamiento de “La diplomacia tiene la palabra - Ayer, Hoy y Siempre” (Editorial Catalonia), reciente obra de nuestro columnista y destacado diplomático, Pablo Cabrera Gaete. A continuación, compartimos un breve recorrido por las páginas de este libro, cuya lectura recomendamos por su narrativa dinámica y su profunda vigencia.
Más allá de las embajadas
Cabrera nos presenta una reflexión profunda sobre el oficio diplomático en el siglo XXI. Lejos de ser una actividad restringida a las cancillerías, el autor sostiene que la diplomacia hoy involucra a múltiples actores: empresas, medios, universidades y la sociedad civil.
En un mundo digitalizado y tensionado por crisis simultáneas, el texto subraya que la herramienta central sigue siendo la misma de siempre: la palabra. Es la capacidad de escuchar, dialogar y traducir culturas lo que permite construir entendimiento. Sin embargo, este nuevo escenario exige competencias modernas, como el análisis ágil, la lectura de escenarios complejos y la capacidad de generar confianza en tiempo real.
El peso de la palabra responsable
Uno de los ejes más potentes de la obra es la distinción que hace Cabrera sobre el lenguaje. En tiempos dominados por la inmediatez y la sobreexposición comunicacional, el autor aboga por la ""palabra responsable"". Nos recuerda que el lenguaje diplomático no es un artificio, sino un instrumento de estabilidad: las palabras mal usadas pueden agravar conflictos, mientras que la prudencia y la coherencia construyen puentes.
Una mirada estratégica para Chile
El libro también revisa desafíos estructurales como la erosión del multilateralismo, el cambio climático y la migración. En este marco, la diplomacia no es un lujo, sino una necesidad crítica para evitar que las crisis deriven en confrontación.
Finalmente, la obra es una invitación a recuperar la diplomacia profesional, entendida como servicio público ético y riguroso. Para un país de tamaño mediano como Chile, sugiere Cabrera, contar con una diplomacia inteligente y consistente es vital para construir alianzas en un mundo en constante transformación.