1. Desde tu experiencia, ¿cómo crees que ha cambiado la forma en que la sociedad chilena mira a las personas mayores en los últimos años?

En primer lugar, diría que las personas mayores son ahora más diversas que antaño, en que eran bastante más uniformes. Hoy, entre las personas mayores hay una gran variabilidad: desde la que está plenamente activa a la que está dependiente en las actividades más cotidianas.

Por tanto, las propias personas mayores se miran a sí mismas distintas que antes y permanecen más presentes en la sociedad.

Segundo, la sociedad percibe que la cantidad y proporción de personas mayores dentro de ella es cada vez mayor, por lo que también hay una consideración social y económica, como consumidora, que se ha abierto. Sin embargo, sigue habiendo un estigma por edadismo, que afecta en varios ámbitos, pero particularmente en el laboral.

2. ¿Qué significa para ti “envejecer con sentido” o “envejecer bien” en el Chile de hoy?

Envejecer bien, puede entenderse desde el punto de vista de la salud, muy resumidamente, como preservar la funcionalidad, logrando mantener la independencia en todas las actividades de la vida cotidiana y la capacidad de tomar las propias decisiones, aspirando a prolongar el máximo tiempo, la mayor autonomía posible.

Envejecer con sentido para mí es mirar hacia adelante y descubrir los nuevos recursos que te ofrece esta etapa de la vida y entre ellos, volver a adueñarse del más valioso de todos: el tiempo. Y aprovecharlo.

En Japón, donde se encuentra la mayor proporción de personas centenarias del mundo, existe una palabra: “Ikigai”, que se define como “la razón por la que nos levantamos cada mañana”. En cierta forma, durante nuestra época laboral, somos para otros para poder ser para nosotros mismos; al jubilar, podemos ser para nosotros mismos, para poder ser para otros.

Mantenerse activo todo el tiempo que sea posible y que alguna parte de esa actividad sea para hacer algo por alguien, creo yo, llena de sentido la vida y el envejecer pierde relevancia.

3. ¿Qué es lo que más disfrutas de esta etapa de tu vida?

En mi caso personal, mantengo actividad laboral plena, por lo que no dispongo aún de mi tiempo, como lo señalé anteriormente; pero en ese contexto, ser el mayor en mi grupo de trabajo me permite ofrecer la experiencia que me otorgan mis 45 años de médico y por otra parte me permite a mí nutrirme de ellos, las generaciones más jóvenes.

Disfruto de mis hijos, en esta etapa en que cada uno está formando o ha formado su familia, sus logros profesionales. Disfruto de mis nietos, la última generación de la familia, pero también disfruto de los miembros que van quedando de la generación que nos antecede. Y disfruto de un largo etcétera, que no alcanzo a describir.

4. ¿Qué consejo te gustaría darles a las nuevas generaciones?

Que se involucren en la vida, propia y la de otros. Que se apasionen. Que busquen trascender de ellos mismos. Que formen familia, que es la mejor empresa con la que uno se puede comprometer.

Que su actividad laboral responda a una vocación, su vocación, que es el tesoro personal que pueden ofrecerle a la sociedad. Que su trabajo no sea solo un medio para obtener recursos para adquirir bienes materiales o satisfacciones transitorias.

Que creen redes, de compañeros de curso, de la liga, de amigos… Algunas serán transitorias y otras permanentes y fuente de alegría, apoyo y compañía toda la vida. Nunca es tarde para crear nuevas redes.

5. ¿Cómo supiste de circulosenior.com y qué opinas de esta iniciativa?

Por un hijo mío que conoció a uno de los fundadores de Círculo Senior, y nos contactó.

A mí me encantó el proyecto. Esta es una plataforma que permite justamente dar valor y sentido a esta etapa de la vida: crear redes, compartir experiencias, obtener y ofrecer información, mantenerte activo y poder seguir ofreciendo algo que sirva a los demás.