1. Desde tu experiencia, ¿cómo crees que ha cambiado la forma en que la sociedad chilena mira a las personas mayores en los últimos años?
Está cambiando… pero más lento de lo que debería. Por un lado, hay una mayor valoración de la experiencia, especialmente en contextos de incertidumbre donde la juventud ya no tiene todas las respuestas. Pero al mismo tiempo, sigue existiendo un sesgo fuerte hacia lo nuevo, lo joven y lo “digital-native”.
La paradoja es evidente ya que vivimos más años, estamos más activos y productivos que nunca, pero el sistema laboral y cultural todavía no se ajusta a esa realidad. Creo que estamos en un punto de inflexión. La longevidad dejó de ser un tema médico y pasó a ser un tema económico, social y de talento. Y Chile todavía no lo termina de entender.
2. ¿Qué significa para ti "envejecer con sentido" o "envejecer bien" en el Chile de hoy?
Para mí no tiene que ver con la edad, sino que con la actitud y la vigencia. Envejecer bien es seguir siendo relevante: intelectual, emocional y profesionalmente. Es no retirarse mentalmente, aunque uno deje un cargo o cambie de rol. Para mí es seguir aprendiendo y aportando a la sociedad y sintiéndome útil.
También es tener libertad de tiempo, de decisiones y de propósito. Poder elegir en qué gastar tu energía. Yo lo llamo bienestar.
3. ¿Qué es lo que más disfrutas de esta etapa de tu vida?
La claridad de lo que quiero y poder decidir a qué decir que no. Poder decidir en qué uso mi tiempo y la libertad de tenerlo. A esta altura hay menos ruido, menos necesidad de validación externa (ego mejor gestionado) y más foco en lo que realmente importa. Uno toma decisiones más rápido y con más convicción.
También disfruto la combinación de experiencia con curiosidad. Cuando logras mantener hambre de aprender, pero con el criterio que te dan los años, se produce una mezcla muy potente.
Y algo no menor para mí es la posibilidad de influir. Hoy uno puede ayudar a otros, como emprendedores, equipos, generaciones más jóvenes, a acortar camino. Eso tiene mucho sentido y lo hago a través de mentorías, coaching, mis libros y charlas.
4. ¿Qué consejo te gustaría darle a las nuevas generaciones?
Que sean consistentes siempre y no subestimen el largo plazo. Hoy todo empuja a la inmediatez: resultados rápidos, éxito visible, validación constante. Pero las cosas realmente valiosas, como las carreras, la reputación y el conocimiento profundo, toman tiempo.
También les diría que inviertan en pensamiento crítico. En un mundo lleno de información (y de inteligencia artificial), lo escaso no es el dato, es el criterio y sus habilidades de comunicación y liderazgo. Por último, que se acerquen más a personas mayores. Hay una cantidad de aprendizaje disponible ahí que es brutalmente subutilizada.
5. ¿Cómo supiste de CírculoSenior.com y qué opinas de esta iniciativa?
Me parece una iniciativa necesaria y, sobre todo, estratégica y supe de ella a través de sus fundadores, a quienes conozco desde hace muchos años. Creo que el futuro se deberá construir atendiendo de mejor forma a un segmento que solo crece y será cada vez más relevante en la sociedad.
El gran cambio demográfico que estamos viviendo no es solo un desafío social, es una oportunidad enorme. Pero para capturarla hay que cambiar el relato: dejar de ver a los +50 como un problema y empezar a verlos como un activo. Yo hablaría de mayores de 70 si me refiero a adultos mayores; hoy los de 60+ están plenamente activos.
Espacios como este ayudan a visibilizar, conectar y, ojalá, activar nuevas oportunidades en ámbitos diversos como los laborales, de emprendimiento y de propósito. Creo que el siguiente paso es aún más ambicioso: no solo visibilizar, sino también influir en cómo las empresas, el mercado laboral y las políticas públicas integran este talento.