Hace un par de semanas, tuvimos el privilegio de vivir una jornada excepcional. Nos trasladamos hasta Puerto Varas para encontrarnos cara a cara con un grupo de casi 20 miembros de nuestra comunidad. El escenario elegido fue el local de la heladería PUDÚ, en Puerto Varas y aunque al final del evento una intensa lluvia nos obligó a refugiarnos bajo techo, este imprevisto climático, lejos de dispersarnos, generó una cercanía y camaradería inigualables.

Este conversatorio presencial se transformó rápidamente en un espacio de validación humana. Al escucharnos, confirmamos que las inquietudes que leemos a diario en nuestras redes sociales (donde ya somos más de 53.000 seguidores) laten con fuerza en el mundo real.

El fin de la infantilización

Uno de los mensajes más potentes de la jornada fue el rechazo unánime a la infantilización. Los asistentes manifestaron una profunda incomodidad ante el trato paternalista que a veces entrega la sociedad o las propias familias. Somos adultos plenamente capaces y exigimos ser tratados como tal.

Nos reconocemos como la "Generación Baby Boomer (nacidos entre 1946 y 1964)": un grupo lleno de vitalidad, con intereses activos, que no encaja en los estereotipos del sedentarismo ni en los antiguos centros de jubilados, pero que a veces se siente fuera del radar de la sociedad actual.

Empoderamiento y autonomía digital

La tecnología debe ser una herramienta de libertad, no de frustración. En el encuentro, reafirmamos que nuestro objetivo central es el empoderamiento digital: queremos dejar de depender de hijos o nietos para saber "¿qué botón aprieto?" y lograr una verdadera autonomía paso a paso.

Hablamos de la importancia de una alfabetización digital sin miedo, donde el aprendizaje de nuevas aplicaciones o trámites se haga con un lenguaje adulto, claro y respetuoso.

La urgencia de contar nuestras historias

Más allá de las dudas técnicas, el conversatorio sirvió como una hermosa instancia de catarsis. Quedó en evidencia que existe una urgencia profunda por ser escuchados, por tener un espacio para contar nuestras vivencias y validar nuestras preocupaciones diarias.

A pesar de ser una comunidad que nació en el entorno digital, este encuentro nos demostró el inmenso valor de la presencialidad y de los espacios "Senior-Friendly" (amigables para los seniors). Lugares como la Heladería Pudú, a cuyo equipo agradecemos enormemente por su hospitalidad y sus deliciosos helados artesanales, son el ejemplo perfecto del tipo de alianzas que queremos seguir construyendo.

Nos fuimos de Puerto Varas con el corazón lleno, con un clima de enorme gratitud y con el compromiso de transformar estas reflexiones en nuevas herramientas para nuestra plataforma. ¡Gracias a todos los que participaron por hacernos sentir "vistos" y por motivarnos a seguir creciendo juntos!