Chile es uno de los países que más rápidamente ha envejecido en la región. Sin embargo, ¿hemos actualizado nuestra forma de ver a las personas mayores? Conversamos con Alejandra Pérez Fabres, 58, empresaria, inversionista, socia fundadora de REDMAD, presidenta y socia fundadora de Tálanton, sobre los desafíos del edadismo, la importancia de la reinvención y el valor de la mentoría en esta etapa de la vida.

De la vulnerabilidad a la autovalencia

Para Alejandra, existe una desconexión entre la realidad demográfica y la cultura instalada en el país. “En Chile todavía persiste una mirada un poco condescendiente. Tenemos una tradición de mirar la vejez desde la vulnerabilidad y la pobreza, lo cual ha marcado las políticas públicas”, explica.

Si bien reconoce que existe un sector vulnerable que requiere asistencia, enfatiza que el desarrollo económico de las últimas décadas exige un cambio de enfoque. “Tenemos una de las esperanzas de vida más altas del mundo. En 10 o 20 años, será normal tener personas de 90 años en condiciones físicas y mentales muy buenas. Por lo tanto, hay que cambiar la mirada: dejar el asistencialismo y pasar al empoderamiento, fomentando la autovalencia y las oportunidades laborales para este grupo que será mayoritario”.

No obstante, advierte que el camino es largo: “Todavía tenemos bastante edadismo, desde el lenguaje que ocupamos hasta cómo el mercado laboral ‘jubila’ a las personas antes de la edad legal. Vemos gente de 45 o 50 años que ya mira con temor su futuro porque sus oportunidades se estrechan. Ahí tenemos una tarea pendiente”.

El secreto: No perder la curiosidad

Al preguntarle qué significa “envejecer bien” hoy, Alejandra es clara: más allá de la salud física, la clave está en la mente. “Envejecer bien tiene que ver con tener un propósito de vida, mantenerte vigente y no perder la curiosidad ni las ganas de aprender”.

Para ella, el deterioro comienza cuando se apaga el interés. “No hay nada que envejezca más a las personas que la pérdida de la motivación. Es un trabajo personal; nadie lo puede hacer por uno. Hay que hacer el esfuerzo de mantenerse estudiando, reinventándose y buscando siempre un sentido”.

La etapa de la libertad y la mentoría

En lo personal, Alejandra confiesa que lo que más disfruta de su etapa actual es la flexibilidad. “Disfruto tener la libertad para iniciar o participar en proyectos que antes, con horarios y dependencia laboral, no podía”.

Esta libertad le ha permitido descubrir un nuevo rol que le apasiona: acompañar a otros. “Me encanta iniciar proyectos desde cero y acompañar a gente más joven en sus emprendimientos. Hoy disfruto mucho el rol de mentoría: traspasar conocimientos y experiencia para ayudar a que otros cometan menos errores y su curva de aprendizaje sea más corta”.

Un consejo para las nuevas generaciones: Planificar

Si pudiera dar un consejo a los jóvenes, Alejandra no duda: la preparación para la vejez comienza ahora. “Preocuparse del propósito o de la salud de la cuarta edad cuando ya eres muy mayor, es difícil. Esto es algo que debería conversarse en las familias”.

Su recomendación abarca tres pilares fundamentales:

  • Financiero: “Planifícate financieramente para tener tranquilidad económica en tu adultez mayor”.
  • Laboral: “Ten el mindset de la reinvención. Lo que estudiaste no necesariamente te acompañará toda la vida; tendremos que reinventarnos cuatro o cinco veces según avance la tecnología”.
  • Salud: “Construir masa muscular y cuidar lo que comes es un trabajo de toda la vida para llegar bien a los 90 años”.

Una comunidad necesaria

Finalmente, Alejandra valora la aparición de espacios como Círculo Senior y por eso es parte de nuestra Comunidad, desde los inicios. “Es una iniciativa inédita y fantástica porque atiende un espacio que estaba vacío. Tiene todo el potencial para formar una comunidad de aprendizaje y colaboración, muy en la línea de lo que hemos conversado: no perder la capacidad de sorprenderse y mantenerse conectado con las nuevas tendencias”, concluye.