Hoy podemos aprender una receta, descubrir cómo utilizar nuestro teléfono, escuchar música, visitar virtualmente un museo o conocer historias de otros países con solo abrir una aplicación. Buena parte de esta transformación está relacionada con YouTube, una plataforma que revolucionó la manera de compartir y consumir videos.
El 9 de octubre de 2026 se cumplen veinte años desde que Google anunció la compra de YouTube por 1.650 millones de dólares.
Un reportaje de Fausto Urriste, publicado en Infobae, reconstruye aquella operación y analiza cómo la plataforma transformó la información, el entretenimiento y el surgimiento de una nueva industria de creadores digitales.
Para quienes formamos parte de Círculo Senior, esta historia también ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo la tecnología puede ayudarnos a seguir aprendiendo, compartir conocimientos y desarrollar nuevos proyectos durante la madurez.
Una compra que cambió la historia de internet
El 9 de octubre de 2006, Google anunció que adquiriría YouTube por 1.650 millones de dólares mediante una operación en acciones.
La plataforma había sido fundada en febrero de 2005 por tres antiguos trabajadores de PayPal: Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim.
Su objetivo inicial era resolver una dificultad cotidiana: compartir videos por internet todavía era complicado para la mayoría de las personas.
En pocos meses, YouTube consiguió simplificar ese proceso y atraer una comunidad creciente de usuarios.
Según el reportaje, Chad Hurley y Steve Chen celebraron el acuerdo de compra comiendo hamburguesas en un restaurante Burger King, lejos de las grandes ceremonias que suelen acompañar operaciones millonarias.
La sencillez de aquella celebración contrasta con el impacto que tendría la adquisición en las décadas siguientes.
Google pagó más del doble de su estimación inicial
El artículo señala que Eric Schmidt, entonces director ejecutivo de Google, estimaba internamente que YouTube tenía un valor aproximado de entre 600 y 700 millones de dólares.
Sin embargo, Google terminó pagando 1.650 millones.
La diferencia se explica, según antecedentes judiciales citados por Infobae, por el interés de otros posibles compradores, entre ellos Microsoft, Yahoo y News Corp.
Google consideraba estratégico asegurar su participación en el crecimiento del video digital.
En aquel momento, la compañía ya contaba con su propio servicio, Google Video, pero no había conseguido desarrollar una comunidad comparable con la de YouTube.
¿Cómo era YouTube en 2006?
Cuando se anunció la adquisición, YouTube funcionaba desde unas oficinas ubicadas sobre una pizzería en San Mateo, California.
Tenía aproximadamente 67 trabajadores y todavía no generaba ganancias.
Sin embargo, su crecimiento era extraordinario.
Según las cifras recogidas por Infobae, en agosto de 2006 alcanzó 72,1 millones de visitantes únicos en todo el mundo, frente a los 2,8 millones registrados un año antes.
También distribuía más de 100 millones de videos diarios.
En aquella época, subir contenido audiovisual a internet exigía conocimientos técnicos que muchas personas no tenían.
YouTube permitió que usuarios comunes compartieran videos sin necesitar infraestructura profesional.
Esta facilidad abrió las puertas a nuevas formas de comunicación y participación.
El primer video de YouTube duraba solamente 19 segundos
La historia de la plataforma comenzó con un video muy sencillo.
El 23 de abril de 2005, Jawed Karim publicó una grabación titulada “Me at the zoo”, realizada en el zoológico de San Diego.
El video duraba apenas 19 segundos y mostraba a Karim frente a unos elefantes.
Aquel registro demostró una idea que después cambiaría internet: no era necesario contar con un estudio de televisión para publicar un video y llegar a otras personas.
La posibilidad de compartir experiencias cotidianas se convirtió en uno de los principales atractivos de la plataforma.
De espectadores a creadores de contenido
Uno de los cambios más importantes impulsados por YouTube fue permitir que las personas dejaran de ser solamente espectadoras.
Antes de la expansión del video digital, la producción y distribución audiovisual dependían principalmente de canales de televisión, productoras y grandes empresas de medios.
YouTube permitió que cualquier persona con una cámara, conexión a internet y una idea pudiera comenzar a publicar contenido.
Con el tiempo, surgieron canales especializados en educación, música, cocina, tecnología, historia, viajes, humor y muchas otras áreas.
Para las personas mayores, este modelo abre una posibilidad especialmente interesante: transformar la experiencia acumulada durante décadas en conocimientos que podemos compartir con otras generaciones.
El programa que convirtió los videos en una actividad económica
En mayo de 2007, YouTube lanzó el YouTube Partner Program, un sistema que permitió a determinados creadores obtener ingresos asociados con la publicidad de sus videos.
Este programa contribuyó al surgimiento de la creación de contenido como una actividad profesional.
Según datos de YouTube recogidos por Infobae, durante los cuatro años anteriores al reportaje la plataforma distribuyó más de 100.000 millones de dólares entre creadores, artistas y empresas de medios.
El artículo también señala que más de tres millones de canales participan en el programa de monetización.
Sin embargo, estas cifras globales no significan que cualquier canal pueda generar ingresos automáticamente.
La monetización depende de requisitos, políticas, audiencias y condiciones que pueden cambiar.
El impacto económico de YouTube
El reportaje cita un estudio de Oxford Economics según el cual el ecosistema de YouTube contribuyó con aproximadamente 55.000 millones de dólares al producto interno bruto de Estados Unidos durante 2024.
También habría sostenido más de 490.000 empleos equivalentes a tiempo completo en ese país.
Estas cifras ilustran el desarrollo de actividades relacionadas con producción audiovisual, publicidad, servicios técnicos, comunicación y emprendimientos digitales.
Son estimaciones correspondientes a Estados Unidos y no deben interpretarse como resultados de la economía chilena.
El crecimiento de esta industria también ha generado nuevas oportunidades para profesionales independientes y pequeñas empresas que utilizan videos para dar a conocer sus productos y servicios.
De la televisión tradicional a las pantallas conectadas
Durante gran parte del siglo XX, la televisión fue uno de los principales medios de entretenimiento e información.
La expansión de internet modificó esos hábitos al permitir que cada persona eligiera qué contenido ver y cuándo hacerlo.
Según datos de Nielsen citados por Infobae, YouTube alcanzó una participación del 13,8% del tiempo de visualización del segmento de streaming en Estados Unidos, por delante de Netflix, con un 7,9%.
Además, YouTube informó que los televisores conectados superaron a los teléfonos móviles como principal pantalla de visualización de su contenido en Estados Unidos, medido por tiempo de reproducción.
Esto demuestra que el video digital no reemplazó simplemente al televisor: también transformó la manera de utilizarlo.
YouTube también puede ser una herramienta de aprendizaje para personas mayores
Más allá de su historia empresarial, YouTube ofrece recursos que podemos aprovechar en distintas etapas de la vida.
Podemos encontrar videos educativos, tutoriales, conferencias, entrevistas, documentales y explicaciones sobre temas de nuestro interés.
Por ejemplo, podemos utilizar la plataforma para:
- Aprender tecnología: conocer funciones de teléfonos inteligentes, computadores y aplicaciones.
- Desarrollar pasatiempos: explorar jardinería, fotografía, pintura, tejido o manualidades.
- Mejorar habilidades: estudiar idiomas, aprender técnicas de cocina o descubrir herramientas digitales.
- Acceder a cultura: disfrutar conciertos, recorridos virtuales por museos y contenidos históricos.
- Conocer experiencias: escuchar entrevistas y testimonios de personas de distintas generaciones.
- Apoyar emprendimientos: aprender sobre comunicación, atención de clientes y presentación de productos.
Estas posibilidades son ejemplos de uso de la plataforma y no estadísticas específicas sobre personas mayores incluidas en el reportaje original.
Compartir nuestra experiencia también tiene valor
Una de las características más interesantes de YouTube es que no exige tener una edad determinada para comenzar a publicar videos.
Una persona con experiencia en cocina tradicional puede compartir recetas familiares.
Quien ha trabajado durante décadas en un oficio puede explicar técnicas y consejos prácticos.
También podemos contar historias locales, registrar tradiciones, conversar sobre libros o mostrar actividades culturales de nuestra comunidad.
La experiencia de vida puede transformarse en contenido útil y significativo para otras personas.
No necesitamos aspirar a convertirnos en celebridades digitales para encontrar valor en compartir conocimientos.
¿Cómo podemos comenzar a utilizar YouTube?
Para quienes todavía no conocen bien la plataforma, podemos seguir algunos pasos sencillos:
- Ingresar a YouTube: desde su sitio web oficial o mediante la aplicación del teléfono.
- Buscar un tema: escribir palabras relacionadas con lo que queremos aprender o disfrutar.
- Elegir un video: revisar el título, el canal y la descripción antes de reproducirlo.
- Activar subtítulos: utilizar esta función cuando esté disponible y resulte útil.
- Ajustar la velocidad: disminuir la reproducción si necesitamos escuchar una explicación con más calma.
- Guardar contenidos: organizar videos que deseamos consultar nuevamente mediante las funciones disponibles.
Podemos explorar muchos videos sin publicar contenido propio. Para acceder a determinadas funciones, la plataforma puede solicitar iniciar sesión con una cuenta.
¿Y si queremos crear nuestro propio canal?
Comenzar un canal puede ser una forma de compartir experiencias, documentar actividades o desarrollar un proyecto personal.
Antes de hacerlo, conviene definir qué temas nos interesan y a quién queremos dirigirnos.
Un primer video puede ser sencillo: una explicación, una demostración práctica o una conversación grabada con un teléfono.
Es recomendable cuidar la iluminación, procurar que el audio se escuche claramente y evitar compartir información personal innecesaria.
También debemos respetar los derechos de autor de música, fotografías y videos de terceros.
Si grabamos a otras personas, corresponde solicitar las autorizaciones necesarias antes de publicar.
Crear contenido puede ser una actividad recreativa, comunitaria o profesional, según nuestros objetivos.
Una oportunidad para emprender después de los 50
Para quienes desarrollan un emprendimiento, YouTube puede funcionar como una herramienta de comunicación.
Un pequeño negocio puede mostrar sus productos, explicar cómo se elaboran o compartir información útil con potenciales clientes.
También es posible utilizar videos para presentar servicios, responder preguntas frecuentes y fortalecer la relación con una comunidad.
Sin embargo, crear un canal no garantiza ventas ni ingresos.
Los resultados dependen de la calidad del contenido, el público al que se dirige, la constancia y otros factores comerciales.
Conviene comenzar con objetivos realistas y evitar inversiones importantes antes de evaluar la utilidad de la herramienta para nuestro proyecto.
Los videos cortos y las nuevas formas de comunicación
El reportaje destaca el crecimiento de YouTube Shorts, un formato de videos breves que compite con otras plataformas de contenido vertical.
Según cifras de la compañía citadas por Infobae, Shorts registra alrededor de 200.000 millones de reproducciones diarias.
Los videos cortos permiten presentar una idea, mostrar una actividad o compartir una explicación en poco tiempo.
Para quienes comienzan a crear contenido, pueden representar una alternativa para experimentar con formatos sencillos.
No obstante, es importante recordar que el alcance de un video depende de múltiples factores y que las reproducciones no equivalen necesariamente a una audiencia fiel.
Cómo identificar información confiable
El acceso a millones de videos también plantea desafíos.
No todo lo que aparece en YouTube es verdadero, actualizado o adecuado para nuestras necesidades.
Por eso, cuando buscamos información sobre salud, finanzas, beneficios estatales o asuntos legales, conviene verificar las fuentes.
Podemos revisar quién publica el contenido, si presenta antecedentes verificables y cuándo fue producido.
También es recomendable contrastar la información con organismos oficiales y profesionales acreditados.
Un video con muchas visualizaciones no necesariamente contiene información correcta.
Si un creador promete ganancias garantizadas, curas milagrosas o solicita datos personales sensibles, debemos actuar con especial precaución.
Proteger nuestra privacidad al utilizar la plataforma
Como ocurre con otros servicios digitales, es importante cuidar nuestros datos personales.
Si decidimos comentar videos o publicar contenido, debemos evitar compartir contraseñas, números de documentos, direcciones particulares o información financiera.
También conviene revisar las opciones de privacidad de nuestra cuenta y desconfiar de mensajes que soliciten pagos para obtener premios o beneficios supuestamente asociados con YouTube.
Si encontramos contenido engañoso o sospechoso, podemos utilizar las herramientas de denuncia disponibles.
Una plataforma que también permite fortalecer comunidades
YouTube no solamente sirve para consumir videos.
También puede ayudar a difundir iniciativas comunitarias, entrevistas, actividades culturales y proyectos locales.
Una organización de personas mayores puede utilizar un canal para compartir registros de talleres, presentar a sus integrantes o mostrar actividades realizadas en su territorio.
Estos contenidos pueden contribuir a preservar memorias, visibilizar experiencias y facilitar el intercambio entre generaciones.
Para Círculo Senior, esta dimensión es especialmente relevante porque la tecnología puede convertirse en un medio para fortalecer la participación y el reconocimiento social de las personas mayores.
Veinte años de transformación digital
Lo que comenzó en 2005 como una solución para compartir videos se convirtió en una de las plataformas audiovisuales más influyentes del mundo.
La compra realizada por Google en octubre de 2006 aportó infraestructura, capacidad tecnológica y recursos comerciales que facilitaron su expansión.
El reportaje de Infobae señala que YouTube reúne aproximadamente 2.720 millones de usuarios activos mensuales y que cada día se incorporan cientos de miles de horas de contenido.
Estas cifras muestran la escala de una transformación que ha modificado la producción audiovisual, los hábitos de consumo y las oportunidades de comunicación.
Al mismo tiempo, el crecimiento de la plataforma plantea desafíos relacionados con la calidad de la información, la privacidad y el uso responsable de la tecnología.
La tecnología también puede ampliar nuestras oportunidades después de los 60
La historia de YouTube demuestra cómo una herramienta digital puede transformar actividades cotidianas y crear nuevas formas de participación.
Para las personas mayores, su valor no se limita al entretenimiento.
Podemos utilizarla para mantenernos informados, aprender habilidades, compartir nuestra experiencia y desarrollar proyectos personales o comunitarios.
Lo importante es acercarnos a estas herramientas con curiosidad, criterio y confianza, reconociendo tanto sus posibilidades como sus riesgos.
Porque aprender, crear y compartir no tiene edad, y las tecnologías digitales pueden ayudarnos a seguir participando activamente en un mundo que continúa cambiando.