El sobreendeudamiento puede transformarse en un problema especialmente complejo durante la etapa senior, cuando los ingresos suelen cambiar y existe menos margen para recuperarse de una crisis financiera. Un nuevo estudio de Unholster y DefensaDeudores.cl, difundido por Chócale, entrega una radiografía de esta realidad a partir del análisis de 252 causas de quiebra de personas mayores clientes de la firma.
Uno de los principales hallazgos es que cada persona mayor analizada mantiene, en promedio, 6,4 obligaciones con distintos acreedores. Además, el 79% de los casos registra deudas inferiores a $35 millones.
El problema no siempre es una gran deuda
Los resultados muestran que una situación financiera insostenible no necesariamente comienza con una deuda extraordinariamente elevada. En muchos casos, el problema está en acumular diferentes compromisos financieros que deben pagarse simultáneamente, especialmente cuando el patrimonio disponible es reducido.
Según explica Cristóbal Huneeus, director de Data Science de Unholster, casi ocho de cada diez casos estudiados tienen pasivos inferiores a $35 millones distribuidos entre varios acreedores. El análisis apunta, por tanto, a la acumulación de obligaciones como un factor determinante.
¿Quiénes aparecen con mayor frecuencia?
Dentro de las 252 causas estudiadas, el perfil más frecuente corresponde a hombres de entre 60 y 69 años. El 53% de las personas analizadas está casada.
El estudio también muestra una situación patrimonial particularmente delicada: el 95% vive como arrendatario o allegado, mientras que solamente el 0,8% registra una vivienda propia de uso exclusivo. Además, el 69% no tiene vehículos inscritos a su nombre.
Otro dato relevante es que el 68,6% de los casos corresponde a segmentos socioeconómicos medio alto y alto. Esto muestra que el sobreendeudamiento en la adultez mayor no afecta exclusivamente a quienes históricamente han tenido menores ingresos.
¿Con quiénes se concentran las deudas?
La banca representa el principal acreedor entre los casos estudiados, concentrando el 43% del monto de las deudas.
En segundo lugar aparece la Tesorería General de la República (TGR), con un 26%, principalmente por obligaciones tributarias o previsionales que permanecen impagas.
¿Una persona jubilada puede renegociar sus deudas?
Sí. Uno de los aspectos importantes que destaca el artículo es que estar jubilado no impide acceder a una renegociación. Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, explica que la pensión constituye un ingreso estable que puede utilizarse para formular una propuesta a los acreedores.
La renegociación administrativa ante la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento puede permitir modificar las condiciones de las obligaciones, incluyendo alternativas como reducir tasas de interés, extender plazos o establecer un período de gracia, dependiendo del procedimiento y los acuerdos alcanzados.
La recomendación: actuar antes de que avance la cobranza
El especialista recomienda buscar alternativas desde los primeros meses de atraso y no esperar hasta que las deudas hayan escalado a una etapa judicial.
Esto es especialmente importante porque, según explica Ibáñez, una vez que la persona ha sido notificada de un juicio ejecutivo de cobranza ya no puede ingresar al procedimiento administrativo de renegociación.
Por eso, frente a dificultades persistentes para cumplir con los pagos, informarse oportunamente sobre las alternativas disponibles puede marcar una diferencia importante.
¿Renegociación o liquidación?
No todas las situaciones financieras son iguales. De acuerdo con el especialista citado por Chócale, una persona que tiene su vivienda pagada y desea conservarla podría evaluar la renegociación de sus obligaciones.
En cambio, cuando las deudas superan los activos disponibles o un crédito hipotecario se vuelve imposible de pagar, puede ser necesario evaluar otras alternativas legales, incluida la liquidación voluntaria. La decisión dependerá de la situación patrimonial y financiera particular de cada persona.
Prepararse financieramente para una vida más larga
El sobreendeudamiento durante la etapa senior también plantea un desafío de prevención. Vivimos más años y, por lo tanto, las decisiones financieras tomadas antes y después de la jubilación pueden tener efectos durante un período cada vez más prolongado.
Conocer las obligaciones existentes, evitar acumular compromisos difíciles de administrar, revisar periódicamente el presupuesto y anticiparse ante las primeras dificultades de pago son herramientas que pueden ayudar a proteger la autonomía financiera.
Y si las deudas comienzan a superar la capacidad real de pago, buscar orientación antes de que avance la cobranza puede abrir más alternativas para enfrentar el problema.