Los hombres de entre 65 y 79 años presentan las tasas más altas de mortalidad por síndrome de dependencia del alcohol en Chile. Según un análisis de registros del DEIS publicado por Agenda País, factores como la soledad, la viudez y la jubilación pueden agravar un consumo de larga data, cuyas señales suelen atribuirse erróneamente al envejecimiento natural.
Un refugio emocional con señales silenciosas
Matías Ibáñez, médico experto en adicciones, explica que en muchos casos el alcohol funciona como una válvula de escape para manejar la ansiedad o el aislamiento. Sin embargo, reconocer esta dependencia es complejo porque la familia suele normalizar los síntomas. Algunas señales de alerta que pasan inadvertidas incluyen:
- Caídas, tropiezos o golpes frecuentes sin una explicación clara.
- Falta de recuerdos sobre lo que se hizo o dijo después de beber.
- Ánimo depresivo, irritabilidad inusual, insomnio o somnolencia diurna.
- Aislamiento, consumo a escondidas y promesas reiteradas de moderar la ingesta.
Tratamiento y recuperación integral
El especialista recalca que las adicciones son una enfermedad crónica y tratable a cualquier edad. Al dejar el alcohol, las personas mayores mejoran rápidamente su claridad mental, el sueño, la energía y la función hepática. Para lograrlo, es fundamental un abordaje que combine evaluación médica, acompañamiento psicológico y, de manera crucial, el apoyo activo y la contención de la familia.