Mantener nuestro bienestar integral implica prestar atención a cómo cambian nuestros hábitos frente a las nuevas etapas de la vida. Un reciente artículo de 24horas.cl advierte que situaciones como la jubilación, la pérdida de un ser querido o la soledad pueden modificar o intensificar la relación con el consumo de alcohol.
Prevención y señales a las que prestar atención
El doctor Matías Ibáñez, experto en adicciones, señala que en muchos casos el consumo problemático no inicia en esta etapa, sino que corresponde a patrones prolongados que se agudizan ante cambios importantes. Por ello, el reportaje destaca las siguientes señales preventivas de alerta:
- Cambios físicos y de rutina: Caídas o golpes frecuentes sin explicación clara, insomnio o somnolencia durante el día, y no recordar situaciones ocurridas después de beber.
- Alertas emocionales y sociales: Cambios de ánimo, irritabilidad, beber en solitario de manera habitual, aislarse o consumir a escondidas, y no conseguir reducir el consumo pese a prometerlo.
- El impacto de los cambios corporales: Con el paso de los años, disminuye la masa muscular y el agua corporal, lo que junto al consumo de medicamentos aumenta la sensibilidad y los efectos del alcohol en nuestro organismo.
¡El cuidado de nuestra salud física y emocional es una prioridad! Frente a estas señales, es fundamental buscar apoyo, fomentar la compañía social y consultar oportunamente con especialistas para proteger nuestra autonomía y calidad de vida.