Cada 1 de octubre se destina a visibilizar a los adultos mayores, y este año la fecha coincide con la difusión de un creciente cuerpo de evidencia científica que confirma cómo la compañía de un animal puede transformar positivamente su calidad de vida y bienestar.

Datos contundentes sobre el vínculo

La Universidad de Michigan publicó recientemente los resultados de su Encuesta Nacional sobre Envejecimiento Saludable, realizada a casi 2.700 adultos de entre 50 y 95 años, arrojando las siguientes cifras:

  • Propósito y aislamiento: Entre quienes tienen animales, el 83% asegura que les dan un sentido de propósito. Además, el 70% siente que el animal los conecta con otras personas, reduciendo el aislamiento y fomentando la integración comunitaria.
  • Reducción de estrés: El 63% de los tutores afirma que su animal les ayuda a reducir significativamente sus niveles de estrés.

Terapias y funciones cognitivas

A nivel clínico, un metaanálisis publicado en la revista Geriatric Nursing analizó ensayos sobre terapias asistidas con animales en pacientes con Alzheimer. Las conclusiones indican que estas intervenciones reducen de forma significativa el deterioro cognitivo y los síntomas de depresión. El mecanismo detrás de este efecto es bioquímico: la interacción humano-animal activa respuestas que reducen el cortisol (la hormona del estrés) y estimula la liberación de oxitocina, serotonina y endorfinas.

Además de estos beneficios emocionales, expertos de la Universidad de Arizona subrayan que la compañía animal también aumenta la actividad física y mejora la frecuencia cardíaca y la presión arterial de los adultos mayores, operando como un puente fundamental para mantenerlos integrados a su comunidad.