Una encuesta nacional sobre longevidad, rejuvenecimiento e inteligencia artificial, realizada por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sobre 1.851 casos, reveló una persistente brecha de género. Según el estudio, los varones se muestran considerablemente más abiertos que las mujeres a extender la vida, rejuvenecer el cuerpo y utilizar tecnologías para desafiar los límites biológicos actuales.
Diferencias en la percepción del envejecimiento
La distancia se refleja en el "Índice de Apertura a la Longevidad", donde los hombres alcanzaron 48,8 puntos frente a los 39,3 de las mujeres. Mientras que a nivel general la expectativa de vida deseada promedia los 88,6 años, los varones elegirían vivir hasta los 90,6 años y las mujeres hasta los 86,8. Respecto a un tratamiento seguro para conservar la condición física de los 30 años, el 56% de los hombres lo aceptaría, en comparación con el 48% de las mujeres. Ambas partes coinciden en priorizar la juventud funcional: mantener la mente, la memoria y la energía por encima de la mera apariencia física.
Inmortalidad y extensión extrema de la vida
Las posturas se alejan aún más ante escenarios extremos. Ante la posibilidad de detener el envejecimiento de forma indefinida, el 35% de los varones aceptaría la terapia, contra apenas un 18% de las mujeres. Asimismo, si vivir 200 años implicara trabajar hasta los 150, el 35% de los hombres accedería, frente al 17% del sector femenino. Finalmente, en el ámbito de la "inmortalidad digital" mediante Inteligencia Artificial, un 67% de las mujeres rechaza la idea, mientras que la apertura masculina (incluyendo quienes responden "tal vez") alcanza el 43%.