Vivir más años es uno de los grandes avances de nuestra sociedad. Gracias a los progresos de la salud pública, la medicina, la educación y las condiciones de vida, cada vez más personas tienen la oportunidad de disfrutar de una vida prolongada.

Sin embargo, esta transformación plantea una pregunta fundamental: ¿cómo podemos conseguir que esos años adicionales se vivan con salud, autonomía, participación y propósito?

En una columna de opinión publicada el 8 de octubre de 2026 en Cooperativa, titulada “Longevidad saludable, oportunidad para el desarrollo de América Latina”, Giovanni Escalante Guzmán aborda los desafíos y oportunidades que representa el envejecimiento demográfico para Chile y el continente.

Su reflexión propone mirar la longevidad no solamente desde las necesidades de atención y cuidado, sino también desde el aporte que las personas mayores realizan a sus familias, comunidades y economías.

América Latina está viviendo una transformación demográfica

América Latina y el Caribe experimentan un aumento sostenido de la población mayor, acompañado por una disminución relativa de los grupos más jóvenes.

Esta transformación ocurre en una región donde persisten desigualdades económicas, sociales y territoriales que pueden dificultar el acceso a servicios de salud, protección social y oportunidades de participación.

El autor plantea que este escenario exige preparar a nuestras sociedades para responder a las necesidades de una población que vive más años, pero también para aprovechar sus capacidades, conocimientos y experiencia.

La longevidad no es solamente un asunto individual. También influye en la organización de nuestras ciudades, los servicios públicos, los sistemas de salud, el mercado laboral y la convivencia entre generaciones.

Chile: casi una de cada cinco personas tiene 60 años o más

Las cifras presentadas en la columna muestran la magnitud del cambio demográfico en nuestro país.

De acuerdo con el Censo 2024, Chile cuenta con 3.665.028 personas de 60 años o más, equivalentes al 19,8% de la población.

Esto significa que aproximadamente una de cada cinco personas pertenece actualmente a este grupo de edad.

Las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas, citadas por el autor, estiman que hacia 2050 las personas de 60 años o más representarían el 32,1% de la población chilena.

Es decir, cerca de una de cada tres personas.

Estas cifras muestran por qué el envejecimiento debe incorporarse desde ahora en la planificación de políticas públicas, servicios, infraestructura y oportunidades de desarrollo.

¿Qué significa realmente envejecer saludablemente?

Envejecer saludablemente no significa necesariamente llegar a edades avanzadas sin ninguna enfermedad.

Desde el enfoque de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento saludable está relacionado con desarrollar y mantener las capacidades que nos permiten disfrutar de bienestar durante la vida.

Esto incluye poder tomar decisiones, participar en nuestra comunidad, mantener relaciones significativas y realizar actividades que consideramos importantes.

Una persona puede vivir con una condición crónica y conservar un alto nivel de autonomía cuando cuenta con atención adecuada y un entorno que facilita su participación.

Por eso, la salud durante la longevidad debe comprenderse desde una perspectiva integral, que considere tanto las capacidades individuales como las condiciones del entorno.

La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030

La columna destaca el trabajo de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, OPS/OMS, en el marco de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030.

Esta iniciativa internacional busca impulsar acciones para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y comunidades.

Entre sus principales ámbitos se encuentran la transformación de nuestra manera de pensar sobre la edad, la construcción de comunidades que favorezcan las capacidades de las personas mayores, el desarrollo de servicios de salud integrados y el acceso a cuidados de larga duración cuando sean necesarios.

El enfoque reconoce que sumar años de vida es importante, pero también lo es conservar oportunidades para vivirlos de acuerdo con nuestras preferencias.

La autonomía como parte fundamental del bienestar

La autonomía se relaciona con nuestra capacidad de tomar decisiones sobre distintos aspectos de la vida.

Puede expresarse en elecciones cotidianas, como decidir nuestras actividades, administrar recursos, mantener relaciones sociales o participar en proyectos personales.

Conservar la autonomía no significa necesariamente realizar todas las tareas sin ayuda.

También implica disponer de apoyos adecuados cuando los necesitamos y mantener nuestra participación en las decisiones que nos afectan.

Desde esta perspectiva, el envejecimiento saludable requiere reconocer la diversidad de experiencias, capacidades y necesidades que existen entre las personas mayores.

La atención de salud debe considerar a la persona de manera integral

Giovanni Escalante Guzmán destaca que la cooperación técnica de la OPS/OMS ha apoyado en Chile la estrategia de Atención Integrada para las Personas Mayores.

Este enfoque promueve la detección temprana de cambios en las capacidades funcionales y una atención centrada en las necesidades particulares de cada persona.

La Atención Primaria de Salud cumple un papel importante porque puede facilitar el seguimiento, la prevención y la coordinación de diferentes servicios.

Según la columna, este trabajo involucra al Ministerio de Salud, SENAMA, municipios, universidades, centros colaboradores y otras instituciones.

El propósito es avanzar hacia respuestas coordinadas que consideren no solamente enfermedades, sino también movilidad, bienestar emocional, capacidad funcional y necesidades de apoyo.

La salud mental y las relaciones sociales también importan

El bienestar durante la longevidad tiene una dimensión emocional y social que no debemos dejar de lado.

Mantener relaciones significativas, compartir actividades y sentirnos parte de una comunidad puede contribuir a nuestra calidad de vida.

La columna destaca iniciativas relacionadas con salud mental, prevención de enfermedades crónicas, inmunización, cuidados integrales y conexión social.

También recuerda que la soledad y el aislamiento pueden convertirse en desafíos importantes cuando no existen suficientes oportunidades de encuentro.

Por eso, fortalecer los vínculos comunitarios es una tarea que involucra a organizaciones sociales, familias, instituciones y gobiernos locales.

Chile y las comunidades amigables con las personas mayores

Uno de los datos destacados en la columna es que Chile cuenta con 217 comunas activas en la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la OMS, según los antecedentes citados por el autor.

Esta red promueve que las ciudades y comunidades consideren las necesidades y aportes de las personas mayores en su planificación y funcionamiento.

Una comunidad amigable puede incorporar mejoras en accesibilidad, transporte, espacios públicos, participación social, comunicación y servicios.

El número de comunas participantes refleja la expansión de esta iniciativa, aunque la incorporación a la red no significa que todas las condiciones de accesibilidad y bienestar ya estén resueltas.

La construcción de entornos amigables requiere un trabajo permanente y la participación activa de quienes viven en cada territorio.

¿Cómo es una comunidad que favorece nuestra autonomía?

El envejecimiento saludable no depende exclusivamente de nuestras decisiones individuales.

También está relacionado con las condiciones de los lugares donde vivimos.

Una comunidad que favorece la autonomía de las personas mayores puede considerar:

  • Espacios públicos accesibles: veredas seguras, plazas y lugares de encuentro que faciliten el desplazamiento.
  • Transporte inclusivo: servicios que permitan acceder a actividades, trámites y atención de salud.
  • Viviendas adecuadas: condiciones que favorezcan la seguridad y el bienestar cotidiano.
  • Barrios seguros: entornos que permitan desarrollar actividades con confianza.
  • Oportunidades de participación: talleres, actividades culturales, organizaciones comunitarias y espacios de decisión.
  • Servicios cercanos: acceso a información, salud y apoyos cuando sean necesarios.

Estas características pueden facilitar que continuemos participando en nuestra comunidad, incluso cuando nuestras capacidades o necesidades cambien.

La experiencia de las personas mayores es un aporte al desarrollo

La columna comienza recordando distintas situaciones cotidianas: una abuela que acompaña a sus nietos, un vecino que mantiene abierto su negocio y una profesora jubilada que continúa enseñando.

Son ejemplos que permiten reconocer la diversidad de aportes que las personas mayores realizan a la sociedad.

Algunas continúan trabajando o emprendiendo. Otras participan en organizaciones, desarrollan actividades culturales, realizan voluntariado o comparten conocimientos con nuevas generaciones.

También existen aportes familiares y comunitarios que no siempre se reflejan en las estadísticas económicas.

Reconocer estas contribuciones permite comprender que la longevidad no representa solamente nuevas necesidades de servicios, sino también capacidades que pueden fortalecer el desarrollo de los territorios.

Combatir el edadismo es parte del desafío

El autor plantea la necesidad de enfrentar el edadismo, es decir, los estereotipos, prejuicios y prácticas discriminatorias relacionadas con la edad.

El edadismo puede manifestarse cuando se supone que una persona no puede aprender, trabajar, emprender o tomar decisiones solamente por tener determinada edad.

También puede aparecer cuando se trata a todas las personas mayores como si tuvieran idénticas necesidades o capacidades.

Superar estas miradas requiere reconocer la diversidad de experiencias y evitar generalizaciones.

Una sociedad que valora la longevidad debe ofrecer oportunidades reales de participación, formación y desarrollo a lo largo de toda la vida.

El envejecimiento saludable comienza antes de los 60 años

Otro aspecto relevante de la columna es que el envejecimiento saludable no comienza cuando cumplimos una edad determinada.

Las condiciones de nuestra vida, las oportunidades de educación, el acceso a servicios, la actividad física y los vínculos sociales pueden influir en nuestro bienestar futuro.

Por eso, el enfoque de curso de vida propone considerar la salud y la participación desde etapas anteriores.

Esto no significa que todas las personas puedan controlar por completo su proceso de envejecimiento.

Factores económicos, sociales, ambientales y de acceso a servicios también influyen en las oportunidades disponibles.

La responsabilidad de construir una longevidad saludable es compartida entre las personas, las instituciones y la sociedad.

¿Qué papel cumplen las organizaciones de personas mayores?

Las organizaciones comunitarias pueden contribuir a identificar necesidades, proponer soluciones y promover espacios de encuentro.

Su participación resulta especialmente importante cuando se diseñan programas y servicios que afectan directamente a las personas mayores.

Clubes, asociaciones, agrupaciones culturales y organizaciones territoriales pueden aportar conocimiento sobre la realidad de sus comunidades.

Además, permiten desarrollar iniciativas de aprendizaje, recreación, apoyo mutuo y participación social.

Para Círculo Senior, esta dimensión es especialmente relevante: las personas mayores deben ser protagonistas de las decisiones y proyectos que buscan mejorar sus oportunidades de bienestar.

Una tarea que requiere colaboración entre distintos sectores

La columna plantea que ninguna institución puede responder por sí sola a la transformación demográfica.

Los desafíos de la longevidad involucran a gobiernos, municipios, servicios de salud, universidades, empresas, fundaciones, organizaciones sociales y familias.

Esta colaboración puede ayudar a integrar diferentes dimensiones del bienestar, desde la prevención sanitaria hasta la accesibilidad urbana y las oportunidades de participación.

También requiere escuchar directamente a las personas mayores, reconociendo sus preferencias, experiencias y prioridades.

La longevidad saludable debe incorporarse en las decisiones actuales y no tratarse únicamente como una preocupación futura.

¿Qué podemos hacer desde nuestras comunidades?

La reflexión de Giovanni Escalante Guzmán invita a pensar en acciones que pueden desarrollarse desde distintos espacios.

Entre ellas destacan:

  • Promover la participación: abrir espacios donde las personas mayores puedan proponer y liderar iniciativas.
  • Fortalecer redes comunitarias: impulsar actividades de encuentro y colaboración.
  • Favorecer el aprendizaje permanente: facilitar oportunidades de formación y acceso a nuevas tecnologías.
  • Reconocer la diversidad: evitar estereotipos sobre lo que una persona puede hacer según su edad.
  • Mejorar la accesibilidad: identificar barreras en espacios públicos, transporte y servicios.
  • Promover el cuidado integral: considerar la salud física, emocional y social.
  • Escuchar a las personas mayores: incorporar su experiencia en las decisiones locales.

Estas orientaciones no reemplazan las responsabilidades de las instituciones públicas, pero pueden contribuir a fortalecer una cultura de participación y respeto.

Una oportunidad para repensar el desarrollo de Chile

El crecimiento de la población mayor obliga a revisar cómo organizamos nuestras ciudades, servicios, oportunidades de aprendizaje y espacios de participación.

Pero también invita a reconocer el valor de una sociedad donde conviven distintas generaciones y experiencias.

La longevidad puede abrir oportunidades para desarrollar nuevos servicios, fortalecer redes comunitarias y aprovechar conocimientos acumulados durante décadas.

El desafío consiste en que estos avances lleguen a personas de diferentes condiciones económicas, territorios y niveles de autonomía.

En ese sentido, la longevidad saludable también está relacionada con la equidad y el acceso a oportunidades.

Vivir más, participar más y seguir construyendo nuestro futuro

La columna publicada en Cooperativa propone una reflexión sobre el significado del envejecimiento para Chile y América Latina.

Su mensaje central es que vivir más años representa una conquista social, pero que el verdadero desafío consiste en acompañar esa mayor esperanza de vida con salud, bienestar, autonomía y participación.

Las cifras chilenas muestran que esta transformación ya forma parte de nuestra realidad: casi una de cada cinco personas tiene 60 años o más y, hacia 2050, podrían representar cerca de un tercio de la población.

Para Círculo Senior, este escenario refuerza la importancia de construir comunidades donde las personas mayores puedan seguir aprendiendo, compartiendo, emprendiendo y participando en las decisiones que afectan su vida.

La longevidad saludable no se trata solamente de agregar años a nuestra vida, sino de ampliar las oportunidades para vivirlos con dignidad, autonomía y propósito.

Fuente: columna de opinión de Giovanni Escalante Guzmán, publicada en Cooperativa, 8 de octubre de 2026.