El mundo está viviendo una transformación demográfica que cambiará profundamente la manera en que trabajamos, habitamos nuestras ciudades, organizamos los cuidados y participamos en la sociedad. Cada vez más personas alcanzan edades avanzadas y, con ello, aparecen nuevas oportunidades y desafíos para las familias, las comunidades y los gobiernos.

Un artículo publicado por Infobae el 9 de octubre de 2026, en su sección Generación Silver, recoge las proyecciones de Naciones Unidas y las principales reflexiones internacionales sobre cómo debemos prepararnos para una población que vivirá más años.

La discusión adquirió especial relevancia con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad, conmemorado el 1 de octubre, cuyo enfoque en 2026 fue “La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas”.

El mensaje principal es que el aumento de la esperanza de vida no debe entenderse solamente como una cuestión sanitaria o previsional. También requiere revisar la participación económica, cultural y social de las personas mayores, junto con las condiciones que permiten mantener autonomía y bienestar.

Hacia 2050 habrá 2.100 millones de personas mayores de 60 años

Según las proyecciones de Naciones Unidas recogidas por Infobae, la población mundial de personas de 60 años o más pasará de aproximadamente 1.200 millones a 2.100 millones hacia 2050.

Esto representa cerca del 20% de la población mundial.

En términos sencillos, aproximadamente una de cada cinco personas tendrá 60 años o más a mediados de este siglo.

Este cambio no significa que todas las personas mayores tendrán las mismas necesidades. Por el contrario, una población más longeva también será más diversa en cuanto a salud, educación, situación económica, intereses y formas de participación.

Por eso, las respuestas sociales no pueden basarse únicamente en la edad cronológica. Deben considerar las capacidades, preferencias y circunstancias de cada persona.

La longevidad es una oportunidad y también un desafío

Vivir más años puede permitirnos desarrollar nuevos proyectos, compartir conocimientos, mantener relaciones significativas y participar durante más tiempo en nuestras comunidades.

Sin embargo, una vida más extensa también plantea desafíos relacionados con los ingresos, la salud, la vivienda, el acceso a servicios y las necesidades de apoyo.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el aumento de la longevidad presenta tanto oportunidades como riesgos, especialmente cuando las personas mayores enfrentan inseguridad o exclusión.

Al mismo tiempo, destacó sus contribuciones al liderazgo, al cuidado familiar y al desarrollo económico y comunitario.

Su planteamiento invita a reconocer que las personas mayores no son solamente destinatarias de servicios: también participan activamente en la construcción de sociedades más inclusivas.

¿Qué significa repensar los sistemas para vidas más largas?

Durante décadas, muchos sistemas sociales fueron diseñados para una población con una esperanza de vida menor y trayectorias relativamente tradicionales: estudiar durante la juventud, trabajar durante la adultez y retirarse en una etapa posterior.

El aumento de la longevidad plantea la necesidad de revisar esa organización.

Podemos necesitar oportunidades educativas a distintas edades, formas más flexibles de participación laboral, viviendas adecuadas para diferentes etapas y servicios de salud capaces de acompañar trayectorias más extensas.

También resulta importante fortalecer los sistemas de cuidados y la protección social, de modo que quienes necesitan apoyo puedan recibirlo sin perder su dignidad ni su capacidad de decisión.

La propuesta de Naciones Unidas apunta a adaptar las instituciones a la realidad demográfica, en lugar de esperar que todas las personas se ajusten a modelos diseñados para otras épocas.

La transformación demográfica no ocurrirá solamente en Europa y Japón

Cuando hablamos de envejecimiento poblacional, solemos pensar en países como Japón o en distintas naciones europeas.

Sin embargo, el reportaje destaca que el fenómeno se extenderá a muchas otras regiones.

De acuerdo con proyecciones de la Oficina del Censo de Estados Unidos, hacia 2060 África podría tener más habitantes de 65 años o más que Europa.

Esto no significa necesariamente que África tendrá una mayor proporción de personas mayores, sino que podría superar a Europa en el número absoluto de habitantes de ese grupo etario.

La diferencia es importante porque las cifras absolutas y los porcentajes describen aspectos distintos de una población.

Las transformaciones demográficas también exigirán respuestas adaptadas a las condiciones económicas, sociales y culturales de cada región.

El grupo de personas de 85 años o más también crecerá

Otro dato relevante se relaciona con las edades más avanzadas.

Según las proyecciones estadounidenses citadas por Infobae, en 160 países, principalmente de África, Asia y América Latina, la población de 85 años o más podría cuadruplicarse entre 2025 y 2060.

Este crecimiento plantea desafíos particulares para los sistemas de salud, la accesibilidad, los servicios comunitarios y las redes de apoyo.

Sin embargo, alcanzar los 85 años no significa automáticamente vivir con dependencia.

Las capacidades funcionales son diversas y dependen de múltiples factores, como las condiciones de salud, el entorno y el acceso a oportunidades.

Por ello, las políticas públicas deben evitar generalizaciones y ofrecer respuestas que reconozcan las diferencias individuales.

Vivir más años no garantiza vivirlos con buena salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que una mayor esperanza de vida no asegura, por sí sola, más años saludables.

Podemos vivir durante más tiempo, pero la calidad de esos años dependerá también de las condiciones en que envejecemos.

El acceso oportuno a servicios sanitarios, la prevención, los entornos seguros, las oportunidades de participación y los apoyos disponibles influyen en nuestra capacidad de realizar actividades importantes para nosotros.

Por eso, el concepto de envejecimiento saludable no se limita a la ausencia de enfermedades.

También considera la posibilidad de mantener capacidades funcionales y desarrollar una vida acorde con nuestras preferencias y proyectos.

La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030

La discusión internacional se desarrolla durante la Década de las Naciones Unidas para el Envejecimiento Saludable 2021-2030.

Esta iniciativa busca impulsar acciones coordinadas que permitan mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y sus comunidades.

Entre sus principales ámbitos de acción se encuentran la transformación de las actitudes frente a la edad, el desarrollo de comunidades que favorezcan las capacidades de las personas mayores, la atención integrada y el acceso a cuidados de larga duración cuando sean necesarios.

En 2026, el mundo se encuentra en la segunda mitad de esta década de acción.

El desafío consiste en convertir los compromisos internacionales en medidas concretas que puedan mejorar las condiciones de vida en los distintos territorios.

Ciudades y comunidades preparadas para una vida más larga

Una sociedad longeva necesita entornos que permitan a personas de distintas edades desplazarse, participar y acceder a servicios.

Esto puede incluir transporte accesible, espacios públicos seguros, viviendas adecuadas, información comprensible y oportunidades de encuentro comunitario.

También resulta relevante reducir barreras que dificultan la participación, como la falta de accesibilidad física o digital.

Las comunidades amigables con las personas mayores no benefician exclusivamente a un grupo etario.

Mejorar veredas, transporte, señalización y acceso a servicios también puede favorecer a familias con niños, personas con discapacidad y otros habitantes.

Estas medidas representan ejemplos de adaptación territorial coherentes con el llamado internacional a repensar los sistemas para vidas más largas.

El trabajo y la formación también deben evolucionar

La longevidad plantea preguntas importantes sobre la duración y organización de las trayectorias laborales.

Algunas personas desean continuar trabajando después de la edad habitual de jubilación. Otras prefieren retirarse, emprender o dedicar su tiempo a proyectos personales.

Una sociedad preparada para vidas más largas debería permitir decisiones diversas, sin imponer una única trayectoria.

La actualización de competencias, el aprendizaje permanente y la prevención de la discriminación por edad pueden contribuir a ampliar las oportunidades de participación laboral.

También es importante reconocer la experiencia acumulada y promover espacios de colaboración entre generaciones.

Estas reflexiones son implicancias prácticas del cambio demográfico y no corresponden a medidas laborales específicas anunciadas en la noticia.

Los sistemas de cuidados requieren mayor atención

El crecimiento de la población de edades avanzadas también invita a revisar cómo organizamos los cuidados.

Algunas personas necesitarán apoyo temporal o permanente para realizar determinadas actividades, mientras otras conservarán amplios niveles de autonomía.

Por eso, los sistemas de cuidados deben ofrecer respuestas proporcionales a las necesidades reales, respetando las decisiones y preferencias de cada persona.

También es importante considerar a quienes prestan cuidados, tanto de manera remunerada como dentro de las familias.

Contar con servicios accesibles, información, formación y redes comunitarias puede ayudar a mejorar la calidad de la atención y reducir situaciones de sobrecarga.

La noticia de Infobae identifica los cuidados como uno de los ámbitos que deben adaptarse al aumento de la longevidad.

La vivienda también forma parte del envejecimiento saludable

Una vida más larga puede implicar cambios en nuestras necesidades habitacionales.

En algunos casos, pequeñas adaptaciones en el hogar pueden facilitar la movilidad, la seguridad y la autonomía.

En otros, será importante contar con servicios cercanos, alternativas residenciales o redes de apoyo comunitario.

El objetivo no debería ser establecer un único modelo de vivienda para todas las personas mayores, sino ampliar las opciones disponibles.

La planificación urbana y habitacional puede contribuir a que las personas continúen participando en sus comunidades y mantengan vínculos significativos.

La participación social y cultural debe mantenerse durante toda la vida

El llamado de Naciones Unidas también incluye reconocer el aporte cultural, social y político de las personas mayores.

Muchas personas continúan desarrollando actividades artísticas, comunitarias, educativas y de voluntariado durante la madurez.

Otras participan en organizaciones territoriales, comparten conocimientos o colaboran con generaciones más jóvenes.

Estas contribuciones forman parte del funcionamiento cotidiano de las comunidades.

La participación no debe limitarse a recibir invitaciones a actividades. También significa poder expresar opiniones, tomar decisiones y contribuir al diseño de iniciativas que afectan nuestra vida.

Reconocer a las personas mayores como protagonistas es una condición importante para construir sociedades inclusivas.

La solidaridad entre generaciones es parte de la respuesta

António Guterres destacó la importancia de fortalecer la solidaridad intergeneracional.

Este principio invita a promover relaciones de colaboración entre personas de distintas edades, reconociendo que todas pueden aportar conocimientos, experiencias y capacidades.

Por ejemplo, los espacios de aprendizaje compartido pueden combinar experiencia profesional con nuevas habilidades digitales.

Las iniciativas comunitarias también pueden reunir a jóvenes y mayores en actividades culturales, ambientales o educativas.

El objetivo es evitar que las generaciones sean presentadas como grupos enfrentados por recursos y oportunidades.

Una sociedad longeva requiere cooperación y sistemas capaces de responder a necesidades diversas.

¿Qué significa esta transformación para Chile?

Aunque la noticia presenta un panorama mundial, sus conclusiones también son relevantes para Chile.

El país experimenta un proceso sostenido de envejecimiento demográfico que plantea desafíos en materias de salud, empleo, vivienda, cuidados y participación comunitaria.

Las políticas públicas, las empresas y las organizaciones sociales deberán considerar que una proporción creciente de la población tendrá trayectorias de vida más extensas.

Esto puede abrir oportunidades para desarrollar servicios, productos, actividades culturales y proyectos vinculados con la economía de la longevidad.

También exige evitar que el envejecimiento se interprete exclusivamente como un aumento de costos o necesidades asistenciales.

Las personas mayores contribuyen mediante trabajo remunerado, emprendimientos, voluntariado, cuidados familiares, transmisión de conocimientos y participación social.

Esta sección presenta una aplicación del debate internacional al contexto chileno; la noticia original no anuncia un nuevo programa específico del Gobierno de Chile.

La economía de la longevidad: nuevas necesidades y oportunidades

El crecimiento de la población mayor también puede transformar los mercados y las actividades económicas.

Las personas mayores son consumidoras, trabajadoras, emprendedoras y participantes de distintos sectores productivos.

Sus necesidades y preferencias pueden impulsar innovaciones en turismo, tecnología, vivienda, salud, educación y servicios comunitarios.

Para que estas oportunidades se desarrollen de manera inclusiva, es importante considerar la diversidad económica y social de la población mayor.

No todas las personas cuentan con los mismos ingresos, habilidades digitales o posibilidades de acceso.

Por eso, las iniciativas relacionadas con la longevidad deben combinar innovación con accesibilidad y protección de derechos.

¿Qué podemos hacer desde nuestras comunidades?

Las transformaciones demográficas requieren decisiones institucionales, pero las organizaciones comunitarias también pueden contribuir.

Algunas acciones posibles incluyen:

  • Promover encuentros intergeneracionales: crear oportunidades para compartir experiencias y conocimientos.
  • Facilitar el aprendizaje permanente: impulsar talleres y actividades educativas para distintas edades.
  • Escuchar a las personas mayores: incorporarlas en el diseño y evaluación de iniciativas locales.
  • Fortalecer redes de apoyo: conectar organizaciones, vecinos y servicios comunitarios.
  • Mejorar la accesibilidad: identificar barreras físicas y digitales que dificultan la participación.
  • Visibilizar contribuciones: reconocer proyectos, emprendimientos y actividades desarrolladas por personas mayores.

Estas son propuestas prácticas derivadas del enfoque de participación y autonomía, no un listado de medidas obligatorias anunciado por Naciones Unidas en el reportaje.

Una nueva mirada sobre el envejecimiento

El aumento de la longevidad invita a abandonar una visión que asocia automáticamente la edad avanzada con dependencia o pérdida de capacidades.

Las experiencias de envejecimiento son diversas y pueden incluir trabajo, creatividad, aprendizaje, participación y nuevos proyectos.

Al mismo tiempo, debemos reconocer que algunas personas necesitan apoyos específicos y que garantizar su acceso forma parte de una sociedad inclusiva.

Ambas realidades pueden coexistir: promover la autonomía no significa desconocer las necesidades de cuidado.

La clave está en desarrollar sistemas flexibles, respetuosos y capaces de responder a distintas circunstancias.

El desafío no es solamente vivir más, sino vivir mejor

Las proyecciones internacionales muestran que el crecimiento de la población mayor continuará durante las próximas décadas.

Hacia 2050, aproximadamente 2.100 millones de personas tendrán 60 años o más, mientras numerosos países experimentarán un fuerte aumento de sus poblaciones de edades avanzadas.

La ONU plantea que esta transformación exige revisar los sistemas que organizan la vida social, desde la atención sanitaria hasta la vivienda, el trabajo y la participación comunitaria.

Para Círculo Senior, el mensaje es especialmente relevante: una sociedad preparada para la longevidad debe reconocer el valor de las personas mayores y ofrecer condiciones para que puedan continuar desarrollando sus proyectos.

Vivir más años es una oportunidad colectiva. Convertir esa longevidad en bienestar, autonomía, dignidad y participación es una responsabilidad que compartimos como sociedad.

Fuente: Infobae, Generación Silver, 9 de octubre de 2026.