Perder fuerza con los años puede hacer que tareas cotidianas como levantarse de una silla o caminar se vuelvan más difíciles. Por ello, un artículo publicado por La Nación detalla cómo los ejercicios de fuerza para adultos mayores ayudan a conservar la independencia y la capacidad para realizar actividades diarias.

¿Por dónde empezar?

La fisioterapeuta Jennifer Solís explica que una persona que no está acostumbrada a ejercitarse no necesita comenzar levantando pesas. Se recomienda iniciar con ejercicios funcionales que aprovechen el peso corporal, tales como:

  • Sentadillas y ejercicios para fortalecer brazos.
  • Caminatas regulares, con obstáculos o sosteniendo peso ligero.
  • Uso de bicicleta, caminadora o natación.

Adaptación a condiciones de salud

Tener enfermedades asociadas al envejecimiento, como osteoporosis, diabetes o hipertensión, no significa que deba abandonarse el ejercicio. La especialista señala que la clave radica en adaptar la actividad a las condiciones de cada persona. Para esto, es fundamental una evaluación clínica previa que defina el plan adecuado y evite riesgos como mareos o caídas.

Como punto de partida, se sugiere realizar 30 minutos diarios de caminata combinada con ejercicios funcionales, pudiendo dividir el tiempo en bloques de 15 minutos. "El envejecer no significa dejar de moverse; nunca es tarde para empezar", concluye la experta.