Encontrar trabajo después de los 50 años continúa siendo una barrera para una parte importante de la población. El desafío se acentúa entre las mujeres, quienes enfrentan tanto mayores tasas de desempleo como sesgos asociados a la edad al momento de buscar nuevas oportunidades laborales.
El estudio Cincuentimeter 2026 muestra que un 52% de las personas mayores de 50 años declara haber experimentado discriminación por edad durante los últimos tres años y un 75% considera que estas barreras comienzan antes de los 55. A ello se suma que la tasa de desocupación femenina alcanzó un 10,4% en el trimestre abril-junio de 2026, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El valor de la trayectoria
En este escenario, la experiencia de algunas organizaciones demuestra que la edad puede representar trayectoria, estabilidad y conocimiento acumulado. Es el caso de LIMCHILE, compañía de Facility Services, donde el 71% de su fuerza laboral está compuesta por mujeres y cerca del 46% tiene más de 50 años.
- Conocimiento y responsabilidad: Los años de trayectoria se traducen en un profundo conocimiento del trabajo y en la capacidad para responder a las exigencias de operaciones diversas.
- Diversidad que fortalece: Integrar distintas generaciones combina experiencia con nuevas capacidades, enriqueciendo enormemente la forma de abordar y resolver los desafíos diarios.
- Permanencia laboral: La edad suele estar acompañada de una gran estabilidad y compromiso, lo que permite desarrollar trayectorias a largo plazo dentro de las compañías.
El desafío hacia el futuro no consiste únicamente en incorporar personas de distintas edades, sino en generar condiciones que favorezcan su empleabilidad, desarrollo y aprendizaje. Hacia 2050, la mitad de la población chilena tendrá 50 años o más, por lo que reducir las barreras de acceso y retener el talento senior será una necesidad imperativa para construir organizaciones más sólidas y preparadas.