En las montañas de Cerdeña existe un pequeño pueblo italiano que está llamando la atención de los investigadores de la longevidad. Se llama Bolotana, tiene cerca de 2.300 habitantes y podría convertirse en una nueva referencia dentro del estudio de las denominadas zonas azules: comunidades donde se observa una longevidad excepcional.

Una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Aging encontró un fenómeno especialmente llamativo entre sus mujeres. Según las estimaciones del equipo, el 13,8% de las mujeres de Bolotana que alcanzan los 70 años llegaría a cumplir 100.

La proporción es cercana al 3,5% entre las mujeres de Italia y al 3,6% entre las estadounidenses, lo que convierte a esta pequeña localidad de Cerdeña en un caso especialmente interesante para comprender por qué algunas poblaciones viven más.

Un pueblo con una concentración excepcional de centenarios

Bolotana ya había despertado la curiosidad de los investigadores. En 2024 vivían allí seis personas de 100 años o más, una prevalencia que los autores estimaron aproximadamente 11 veces superior a la observada en Estados Unidos.

Para comprobar que esta concentración de centenarios no respondiera a errores en los registros, los investigadores reconstruyeron las historias de vida utilizando documentos civiles y archivos eclesiásticos que abarcan más de un siglo.

Partidas de nacimiento, bautismo y defunción permitieron contrastar las edades de manera independiente. Finalmente, el equipo documentó 38 centenarios entre 3.060 personas nacidas en Bolotana entre 1900 y 1925.

Las mujeres son las grandes protagonistas

Cerdeña ocupa desde hace años un lugar destacado dentro de la investigación sobre longevidad. Sin embargo, la zona azul históricamente estudiada en la isla se hizo conocida especialmente por la longevidad de sus hombres.

En Bolotana ocurre algo diferente: son las mujeres quienes presentan los resultados más extraordinarios.

Las residentes que alcanzaron los 70 años tuvieron una esperanza de vida estimada de casi 21 años adicionales. En los indicadores internacionales analizados por los investigadores, las mujeres de Bolotana quedaron detrás de Hong Kong tanto en esperanza de vida a partir de los 70 como en probabilidad de alcanzar los 100 años.

¿Qué podría explicar esta longevidad?

La investigación confirma que existe un fenómeno demográfico excepcional, pero hay que hacer una distinción importante: el estudio todavía no demuestra qué factores son responsables de que estas personas vivan más.

Sin embargo, los investigadores identificaron características de la vida cotidiana de Bolotana que merecen ser estudiadas con mayor profundidad.

  • Caminar forma parte de la vida diaria: el pueblo tiene calles empinadas y colinas, y muchos desplazamientos se realizan a pie.
  • Alimentación local: una parte importante de los alimentos se produce en la zona, incluido el aceite de oliva.
  • Familias cercanas: los integrantes de las familias suelen vivir próximos unos de otros.
  • Una comunidad cohesionada: los vínculos sociales son importantes y el aislamiento parece ser menos frecuente.
  • Posible influencia genética: los autores consideran que la genética también podría formar parte de la explicación.

Caminar como parte de la rutina

Uno de los elementos especialmente interesantes es que la actividad física no necesariamente aparece como una rutina deportiva separada del resto del día.

En Bolotana, las características geográficas y urbanas favorecen que caminar sea parte natural de los desplazamientos cotidianos. Calles con pendientes, distancias recorribles a pie y una vida desarrollada alrededor de la comunidad generan movimiento sin que necesariamente exista una sesión formal de ejercicio.

Esta característica coincide con una idea cada vez más presente en el envejecimiento activo: mantenerse en movimiento durante el día puede ser tan importante como reservar momentos específicos para realizar actividad física.

Comer cerca de donde se producen los alimentos

La alimentación es otro aspecto que los investigadores quieren estudiar. Parte de los alimentos consumidos en la comunidad se produce localmente y el aceite de oliva forma parte de ese entorno alimentario.

Sin embargo, sería incorrecto concluir que existe un alimento responsable de la longevidad de Bolotana. El estudio no identifica una dieta o producto específico como causa de que sus habitantes vivan más.

La alimentación debe entenderse como una de varias características que podrían interactuar con actividad física, vínculos sociales, entorno y genética.

Una comunidad donde las personas se cuidan

Otro aspecto que llamó la atención del equipo investigador es la estructura social del pueblo. Las familias suelen vivir cerca y existe una fuerte vida comunitaria.

Este entorno puede facilitar algo especialmente importante durante la longevidad: mantener relaciones sociales y contar con otras personas en la vida cotidiana.

El profesor S. Jay Olshansky, coautor del estudio y profesor emérito de epidemiología de la Universidad de Illinois en Chicago, describió Bolotana como una comunidad muy unida donde las personas se cuidan mutuamente.

No existe todavía una receta para vivir 100 años

Los resultados son fascinantes, pero deben interpretarse con cautela. La investigación demuestra la existencia de una longevidad extraordinaria en Bolotana, no que caminar, consumir aceite de oliva o vivir cerca de la familia garantice alcanzar los 100 años.

El siguiente desafío científico será investigar cuánto contribuyen la dieta, el movimiento cotidiano, los vínculos sociales, la estructura familiar, el entorno y la genética al fenómeno observado.

¿Qué podemos aprender de Bolotana?

Más que buscar una fórmula milagrosa para llegar a los 100 años, comunidades como Bolotana permiten ampliar nuestra mirada sobre la longevidad.

Una vida cotidiana con movimiento, alimentos de calidad, relaciones cercanas y participación comunitaria podría ofrecer pistas sobre cómo construir entornos más favorables para vivir más años con bienestar.

La pregunta que abre este pequeño pueblo italiano es especialmente interesante para una sociedad que envejece: ¿y si una parte de la longevidad no dependiera solamente de nuestras decisiones individuales, sino también de las comunidades y entornos que construimos para vivir?