Las personas de 60 años o más que ejecutan rutinas de ejercicios de baja a mediana intensidad, de manera constante, en sesiones grupales y utilizando implementos cotidianos (como sillas, cuerdas, cojines o toallas), logran desarrollar mayor velocidad de marcha y resistencia muscular que quienes entrenan solos empleando máquinas complejas.
Resultados del estudio chileno
Así lo revela la primera fase de un novedoso estudio interdisciplinario liderado por académicos de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso, cuyos hallazgos fueron presentados recientemente en el XXIII Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría en Ámsterdam.
- Mejoras musculares y celulares: Mediante ecografías, el 99% de los participantes mostró una reducción significativa de grasa y fibrosis en el tejido muscular. Además, a nivel molecular, se observó un 95% de mejora en marcadores biológicos antioxidantes.
- Mayor funcionalidad: El programa demostró una mejora del 100% en la dimensión funcional, incrementando la velocidad de marcha, autonomía y resistencia física de los adultos mayores.
- Alta adherencia: Al realizarse en compañía y en un entorno social grato, este enfoque garantiza que las personas mayores mantengan la motivación y no abandonen sus rutinas.
El valor principal de esta iniciativa radica en demostrar que un esquema de ejercicio funcional, de bajo costo y alta sociabilidad, produce a la larga beneficios iguales o superiores a las rutinas de alta intensidad, fortaleciendo el bienestar integral en la tercera edad.