Una investigación llevada a cabo por Mass General Brigham ha revelado que la actividad física moderada contribuye al cuidado de las articulaciones a través de cambios biológicos en la sangre. El estudio, publicado en la revista Nature Aging, analizó a adultos mayores antes y después de tres meses de entrenamiento aeróbico, descubriendo mecanismos clave que ayudan a retrasar el deterioro asociado con la osteoartritis, también conocida como artrosis.
El rol de las vesículas extracelulares y el microARN-29
El equipo científico se centró en las vesículas extracelulares, partículas microscópicas que trasladan moléculas en la sangre y transmiten señales entre tejidos. Al comparar las muestras de los participantes, observaron que el ejercicio aeróbico modificó el contenido de estas vesículas, destacando la presencia de una molécula genética específica:
- MicroARN-29: Este pequeño fragmento de material genético regula la actividad celular y se asoció con cambios favorables en el cartílago envejecido.
- Reducción del deterioro: En los modelos experimentales, su administración mostró mejoras en las células del cartílago y una reducción de los signos de desgaste, los cuales suelen causar dolor y rigidez.
Un avance para la rehabilitación y terapias futuras
Si bien los autores aclaran que estos hallazgos no buscan reemplazar al ejercicio físico, el descubrimiento identifica procesos biológicos que explican parte de sus efectos protectores. Este avance podría orientar futuros tratamientos basados en vesículas extracelulares, beneficiando especialmente a personas con movilidad limitada y conectando la medicina regenerativa con nuevos programas clínicos de rehabilitación articular.