El desafío de la seguridad residencial en la vejez

El panorama habitacional para las personas mayores está cambiando estructuralmente, evidenciando vacíos importantes en las políticas públicas actuales.

  • Propiedad a la baja: La tasa de vivienda propia entre los mayores de 60 años cayó del 86,4% en 2006 al 75,4% en 2024, mientras que la tenencia informal de viviendas aumentó del 9,3% al 15,2%.
  • Barreras financieras: El acceso a créditos hipotecarios prácticamente desaparece después de los 60 años. A su vez, la cantidad de personas mayores que deben destinar más del 30% de sus ingresos al arriendo casi se duplicó desde 2011.
  • Soluciones limitadas: Instrumentos como el Subsidio de Arriendo para Personas Mayores dependen de cupos limitados y llamados concursables, no logrando ser una respuesta permanente y universal a la demanda.
  • Mirada de futuro: Los expertos instan a replantear el debate hacia el arriendo protegido y nuevos modelos de oferta habitacional, previniendo una crisis mayor considerando que las generaciones más jóvenes arriendan mucho más y llegarán a la vejez con menores tasas de propiedad.