El amortiguador social más subestimado de Chile
En una reciente columna de opinión publicada en el Diario Financiero, Álex Figueroa Navarro, Gerente General de Detacoop y Presidente de Coopera, puso sobre la mesa una realidad que rara vez aparece en las discusiones económicas: cuando el costo de la vida sube, los jubilados son los primeros en recibir el llamado de ayuda de sus familias.
El banco silencioso de la familia
Mientras el debate público se centra en el impacto de las alzas de la bencina en el transporte y los presupuestos, hay un efecto en cadena invisible. El adulto mayor con ingreso fijo, silenciosamente, pasa a ser el banco de su familia. Figueroa destaca que estas personas no aparecen en las medidas de mitigación ni reciben subsidios especiales por combustibles, pero absorben el golpe económico de igual manera para ayudar a sus hijos y nietos.
- Certeza en tiempos de crisis: A pesar de tener ingresos acotados, la pensión llega el mismo día cada mes, convirtiéndose en el último colchón financiero confiable de sus cercanos.
- Falta de herramientas: La banca tradicional no está diseñada para ellos ni los prioriza, dejándolos con pocas opciones para reorganizar sus finanzas de forma justa.
- El rol de las cooperativas: En este escenario, las cooperativas de ahorro y crédito surgen como una de las pocas redes de protección financiera que los acompañan sin excluirlos por su nivel de renta.
El texto concluye con un llamado urgente: es hora de que la conversación pública incluya a los adultos mayores no como simples víctimas, sino reconociéndolos como el pilar fundamental que amortigua el peso de las crisis económicas en miles de hogares chilenos.