¿Cómo debería ser una ciudad en la que podamos seguir viviendo con autonomía, participando y conectándonos con nuestra comunidad a medida que pasan los años?

La respuesta no depende solamente de hospitales o servicios destinados específicamente a personas mayores. También involucra nuestras viviendas, las veredas que recorremos, el transporte que utilizamos, las plazas donde nos encontramos y las oportunidades que tenemos para participar en las decisiones de nuestra comunidad.

En este ámbito, Chile acaba de alcanzar un importante hito: 217 comunas se encuentran activas en la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), convirtiendo al país en líder de América Latina en número de municipios comprometidos con este proceso.

¿Qué significa una comunidad amigable con las personas mayores?

Una ciudad o comunidad amigable busca adaptar sus entornos físicos y sociales para que las personas puedan mantener su autonomía, participación y calidad de vida a medida que envejecen.

Esto implica observar aspectos muy cotidianos de nuestra vida: vivienda, espacios públicos, transporte, servicios comunitarios, participación social y posibilidades de mantenernos conectados con nuestro entorno.

La OPS destaca que los lugares donde vivimos influyen directamente en nuestra salud y en las posibilidades que tenemos de participar activamente en la sociedad.

Chile alcanza 217 comunas activas

Según informó la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Chile cuenta con 217 comunas activas dentro de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la OMS.

La organización destaca que esta cifra posiciona al país como el de mayor número de municipios comprometidos con el desarrollo de entornos amigables para las personas mayores en América Latina.

El avance se enmarca en los objetivos de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, iniciativa impulsada por Naciones Unidas y liderada por la OMS con el objetivo de mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades.

No se trata de una certificación definitiva

Existe una distinción importante para comprender correctamente este reconocimiento.

Formar parte de la Red Mundial no significa que una comuna haya recibido una certificación que garantice que todos sus espacios y servicios ya sean completamente amigables con las personas mayores.

La incorporación representa un compromiso de los gobiernos locales para escuchar a su población mayor, evaluar las condiciones existentes, desarrollar acciones de mejora, monitorear los avances y trabajar junto a las propias personas mayores y otros actores de la comunidad.

Por eso, más que una meta alcanzada, podemos entenderlo como un proceso permanente de transformación de nuestras ciudades y comunidades.

Las personas mayores deben participar en las decisiones

Uno de los principios fundamentales del modelo es que las políticas destinadas a mejorar los entornos no deberían diseñarse únicamente desde oficinas o instituciones.

Las propias personas mayores tienen un papel fundamental para identificar barreras y proponer soluciones.

¿Hay suficientes lugares para sentarse en nuestros recorridos cotidianos? ¿Las veredas permiten desplazarse con seguridad? ¿Podemos utilizar fácilmente el transporte público? ¿Tenemos espacios para reunirnos? ¿Los servicios municipales son accesibles? ¿Existen oportunidades reales de participación?

Preguntas como estas ayudan a observar una ciudad desde la experiencia concreta de quienes la utilizan todos los días.

Vivienda y espacios públicos

Un entorno amigable comienza muchas veces dentro de nuestra propia vivienda y continúa cuando salimos al barrio.

La OPS identifica las viviendas y los espacios públicos como elementos que pueden favorecer o limitar nuestra autonomía.

Calles transitables, cruces seguros, áreas de descanso, iluminación adecuada y espacios públicos accesibles pueden facilitar que las personas continúen desarrollando actividades cotidianas y participando de la vida comunitaria.

Transporte y acceso a servicios

También importa cómo nos desplazamos.

Contar con alternativas de transporte accesibles permite mantener actividades tan diversas como visitar familiares, asistir a controles de salud, participar en talleres, realizar compras o encontrarse con amigos.

La misma lógica se aplica a los servicios comunitarios. Una ciudad amigable busca que las personas mayores puedan acceder a los servicios que necesitan y mantener una vida plena dentro de sus comunidades.

Funcionarios de SENAMA reciben formación

El anuncio de las 217 comunas se realizó durante una ceremonia de certificación de funcionarios y funcionarias del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) que completaron el Programa de Formación en Entornos Amigables con las Personas Mayores.

La formación se desarrolló mediante el Campus Virtual de Salud Pública de la OPS gracias al trabajo conjunto entre OPS/OMS Chile, SENAMA y Fundación MÁS.

La capacitación de equipos resulta relevante porque la construcción de comunidades amigables requiere conocimientos, coordinación y capacidad para transformar los compromisos generales en iniciativas concretas dentro de cada territorio.

Un esfuerzo que necesita múltiples actores

La transformación de nuestras ciudades no depende de una sola institución.

La OPS destaca la colaboración entre SENAMA, el Ministerio de Salud, gobiernos locales y regionales, universidades, organizaciones de la sociedad civil y fundaciones, junto con la participación de las propias personas mayores.

Esta mirada intersectorial es fundamental porque el envejecimiento atraviesa prácticamente todas las dimensiones de nuestra vida: salud, vivienda, movilidad, participación, cultura, relaciones sociales y acceso a servicios.

Un desafío que va más allá de Chile

El avance chileno forma parte de un movimiento internacional para adaptar las sociedades a poblaciones cada vez más longevas.

La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 plantea cuatro grandes ámbitos de acción: combatir el edadismo, desarrollar entornos amigables con las personas mayores, avanzar hacia una atención integrada y mejorar el acceso a cuidados de largo plazo.

En las Américas se han registrado avances importantes, aunque la OPS advierte que todavía existen brechas de financiamiento, implementación y monitoreo.

Una ciudad amigable beneficia a todas las generaciones

Muchas mejoras asociadas a una comunidad amigable con las personas mayores también pueden beneficiar al resto de la población.

Una vereda segura ayuda a una persona mayor, pero también a quien utiliza un coche de bebé. Un transporte accesible puede facilitar la movilidad de personas de distintas edades. Una plaza con espacios cómodos para encontrarse puede fortalecer las relaciones entre generaciones.

Por eso, construir comunidades amigables con la edad no significa diseñar ciudades exclusivamente para personas mayores. Significa crear lugares donde podamos vivir mejor durante todas las etapas de nuestra vida.

217 comunas y un desafío por delante

Que Chile cuente con 217 comunas activas en esta red constituye un avance significativo, pero el verdadero impacto se medirá en la experiencia cotidiana de quienes viven en ellas.

Para Círculo Senior, ese es precisamente el desafío más interesante: pasar del reconocimiento institucional a barrios donde las personas mayores tengan oportunidades reales de participar, encontrarse, desplazarse y tomar decisiones sobre la comunidad en la que quieren envejecer.

Porque una sociedad preparada para la longevidad no es solamente aquella que vive más años. Es aquella que crea las condiciones para que podamos seguir formando parte activa de nuestras comunidades durante toda la vida.