Una conexión que aún no llega a todos

Chile es reconocido internacionalmente por tener una de las redes de internet más rápidas y extendidas. Sin embargo, un reciente artículo publicado por el portal Poder y Liderazgo pone sobre la mesa una realidad preocupante: estar conectados no significa estar incluidos. La llamada "brecha digital" sigue golpeando fuertemente a las personas de la tercera edad.

Las barreras de la digitalización forzada

Hoy en día, desde pedir una hora médica hasta pagar una cuenta básica requiere el uso de un teléfono inteligente o un computador. Para muchos adultos mayores, esto ha generado una dolorosa pérdida de autonomía. El análisis destaca los siguientes desafíos urgentes:

  • Falta de alfabetización digital: No basta con entregar o vender dispositivos; es necesario enseñar a usarlos con paciencia y metodologías adaptadas a las necesidades físicas y cognitivas de la tercera edad.
  • Trámites complejos: Muchas plataformas del Estado y aplicaciones privadas no son amigables, usando letras demasiado pequeñas, lenguaje técnico o sistemas de seguridad muy enredados.
  • Dependencia obligada: Al no poder realizar gestiones por sí mismos, muchos mayores dependen exclusivamente de hijos o nietos, exponiéndose en ocasiones a fraudes o perdiendo su privacidad.

La tecnología debe ser una herramienta que facilite la vida, no un muro que aísle. Los expertos hacen un llamado urgente a crear políticas públicas y servicios empresariales empáticos que garanticen que ningún adulto mayor se quede atrás. ¡La inclusión digital es un derecho para todas las edades!