Una hoja de ruta para un país longevo

El gran desafío de Chile no es solo gestionar la vejez, sino planificar una sociedad que integre plenamente a las personas mayores. Entre las 10 propuestas destacadas por los expertos para lograr este cambio, resaltan las siguientes:

  • Salud funcional y preventiva: Implementar chequeos de medicina preventiva y focalizada a partir de los 45 años para detectar a tiempo el deterioro cognitivo o físico, asegurando así más años libres de dependencia.
  • Empleo protegido con propósito: Fomentar la empleabilidad después de los 60 años mediante contratos adaptados, promoviendo la salud ocupacional y garantizando oportunidades laborales seguras, voluntarias y sin precariedad.
  • Apoyo emocional y de cuidados: Crear programas específicos para combatir la soledad no deseada, mejorar la salud mental y reforzar fuertemente el apoyo económico y social para quienes ejercen invaluables labores de cuidado.
  • Inclusión financiera y educación: Eliminar las barreras para que las personas mayores puedan acceder a créditos para emprender, además de impulsar una educación transversal en todas las edades para derribar los prejuicios del edadismo.