Cuando hablamos de longevidad, solemos pensar en cuántos años podemos vivir. Sin embargo, existe otra pregunta igualmente importante: ¿cómo podemos conservar nuestras capacidades para disfrutar de esos años con autonomía y bienestar?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa desde hace años un enfoque que busca comprender el envejecimiento a partir de lo que nuestro cuerpo y nuestra mente pueden hacer, y no solamente de las enfermedades que podamos tener.
En este contexto surge un concepto que está ganando protagonismo en la investigación científica: la capacidad intrínseca.
Un artículo publicado por Infobae el 8 de octubre de 2026 explica cómo investigadores y especialistas estudian esta herramienta para identificar cambios tempranos en el funcionamiento físico y mental, con la esperanza de mejorar la prevención y el cuidado durante la longevidad.
¿Qué es la capacidad intrínseca?
La OMS define la capacidad intrínseca como el conjunto de capacidades físicas y mentales de las que dispone una persona.
En términos sencillos, se refiere a nuestros recursos personales para desenvolvernos en la vida cotidiana: pensar, recordar, movernos, percibir nuestro entorno, mantener energía y responder emocionalmente a diferentes situaciones.
El concepto fue incorporado formalmente por la OMS en 2015, dentro de su enfoque de envejecimiento saludable.
Su importancia radica en que propone observar nuestras capacidades de manera integral, en lugar de evaluar la salud únicamente mediante diagnósticos médicos o enfermedades presentes.
Las cinco dimensiones de la capacidad intrínseca
La investigación identifica cinco grandes dimensiones que, en conjunto, ayudan a comprender nuestro funcionamiento físico y mental.
1. Cognición: nuestra capacidad para pensar y recordar
La dimensión cognitiva incluye funciones como la memoria, la atención, el razonamiento y otras habilidades necesarias para procesar información y tomar decisiones.
Estas capacidades participan en numerosas actividades cotidianas, desde recordar compromisos hasta organizar nuestras tareas y aprender herramientas nuevas.
Los investigadores estudian si determinados cambios cognitivos pueden servir como señales para realizar evaluaciones más detalladas.
Es importante distinguir entre variaciones habituales del funcionamiento cognitivo y dificultades persistentes que necesitan atención profesional.
2. Locomoción: movernos y mantener nuestra independencia
La capacidad locomotriz comprende aspectos como la movilidad, la fuerza muscular y la posibilidad de desplazarnos.
Caminar, levantarnos de una silla, subir escalones y mantener el equilibrio son ejemplos de funciones relacionadas con esta dimensión.
Algunas pruebas utilizadas en investigación y atención geriátrica consideran la velocidad al caminar o la fuerza de agarre.
Observar cambios en estas habilidades puede ayudar a identificar necesidades de evaluación, actividad física adaptada o rehabilitación.
El objetivo no es comparar a todas las personas con un mismo rendimiento, sino comprender cómo evoluciona cada una según su situación particular.
3. Capacidad sensorial: ver, escuchar y conectarnos con el entorno
La dimensión sensorial considera principalmente la visión y la audición.
Estas funciones son importantes para comunicarnos, disfrutar de actividades, orientarnos y participar en nuestra comunidad.
Las dificultades visuales o auditivas pueden influir en nuestra experiencia cotidiana, especialmente cuando no se identifican o no reciben el apoyo adecuado.
Por eso, las evaluaciones de la capacidad intrínseca también consideran posibles cambios en nuestros sentidos.
Las revisiones visuales y auditivas, junto con las ayudas indicadas por profesionales, pueden contribuir a conservar oportunidades de participación.
4. Bienestar psicológico: nuestra salud emocional
La capacidad psicológica incluye aspectos vinculados con el estado de ánimo y el funcionamiento emocional.
Esta dimensión reconoce que el bienestar no depende solamente de la condición física.
Nuestras emociones, la forma en que afrontamos dificultades y las necesidades de apoyo psicológico también forman parte de una mirada integral del envejecimiento.
Los investigadores utilizan distintas herramientas para identificar síntomas emocionales que podrían requerir una evaluación más profunda.
El acompañamiento profesional, las relaciones sociales y las actividades significativas pueden formar parte de un abordaje personalizado, según las necesidades de cada persona.
5. Vitalidad: nuestros recursos de energía y resistencia
La vitalidad se relaciona con las reservas fisiológicas y los recursos que utiliza nuestro organismo para mantener sus funciones y responder a distintas exigencias.
En su evaluación pueden considerarse aspectos vinculados con la nutrición, la fuerza y otros indicadores del funcionamiento corporal.
No se trata simplemente de sentirnos animados o tener energía durante un día determinado.
La vitalidad es una dimensión más amplia que los investigadores intentan medir mediante diferentes indicadores.
La alimentación adecuada, la actividad física adaptada y la atención de problemas de salud forman parte de los cuidados generales que pueden favorecer nuestro funcionamiento.
¿Por qué la OMS considera importante este enfoque?
Tradicionalmente, una parte importante de la atención sanitaria se ha concentrado en diagnosticar y tratar enfermedades.
El enfoque de capacidad intrínseca propone complementar esa mirada mediante la observación de las capacidades que necesitamos para vivir de acuerdo con nuestras preferencias y objetivos.
Una persona puede presentar enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, conservar un buen nivel de autonomía. Del mismo modo, alguien sin diagnósticos importantes podría experimentar dificultades funcionales que merecen atención.
Por eso, la ausencia de enfermedades no describe por sí sola todas las dimensiones del envejecimiento saludable.
La diferencia entre capacidad intrínseca y capacidad funcional
Existe una distinción importante en el enfoque de la OMS.
La capacidad intrínseca reúne nuestros recursos físicos y mentales.
La capacidad funcional, en cambio, también depende del entorno en el que vivimos y de los apoyos disponibles.
Por ejemplo, una persona con dificultades para caminar puede mantener una vida activa si dispone de transporte accesible, espacios adecuados y apoyos que faciliten sus desplazamientos.
Esto significa que el envejecimiento saludable no depende exclusivamente de nuestro organismo. También influyen las condiciones de vivienda, los servicios, las relaciones sociales y la accesibilidad de nuestras comunidades.
Detectar cambios antes de perder autonomía
Uno de los principales intereses científicos es determinar si el seguimiento periódico de la capacidad intrínseca permite reconocer deterioros antes de que se traduzcan en limitaciones importantes para la vida cotidiana.
Algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre menores niveles de capacidad intrínseca y mayores riesgos de deterioro funcional, discapacidad o mortalidad.
Sin embargo, una asociación estadística no significa que una puntuación permita predecir con certeza el futuro de una persona.
Los investigadores todavía deben determinar cuáles son las mejores pruebas, cómo combinar los resultados y qué beneficios concretos aporta intervenir a partir de estas mediciones.
¿Cómo se estudia la capacidad intrínseca?
El artículo de Infobae describe distintas investigaciones que intentan transformar este concepto en herramientas útiles para el seguimiento de la salud.
Entre las evaluaciones utilizadas o estudiadas se encuentran pruebas de movilidad, fuerza de agarre, funcionamiento cognitivo y evaluaciones relacionadas con la visión, la audición, la nutrición y el bienestar psicológico.
Una de las dificultades actuales consiste en integrar todas estas dimensiones en una medición confiable y comparable entre diferentes personas y edades.
Por ahora, no existe una puntuación universalmente estandarizada que pueda interpretarse como una medida definitiva de nuestra longevidad.
Investigaciones en Francia y Estados Unidos
Según Infobae, investigadores en Francia estudian el seguimiento de personas mayores mediante cuestionarios periódicos.
Cuando las respuestas sugieren cambios relevantes, los participantes pueden ser derivados a profesionales de salud para una evaluación más detallada.
También se desarrollan iniciativas de investigación en Estados Unidos destinadas a comprobar si estas mediciones permiten evaluar el funcionamiento y los cambios asociados al envejecimiento.
Estas experiencias buscan responder una pregunta central: ¿identificar antes un deterioro puede ayudar a conservar nuestras capacidades durante más tiempo?
La respuesta todavía requiere estudios adicionales.
¿Puede la capacidad intrínseca ayudar a vivir más años?
Esta es una de las preguntas más importantes y, al mismo tiempo, una de las que todavía no tiene una respuesta definitiva.
Los científicos investigan si el concepto podría convertirse en un indicador útil para evaluar intervenciones destinadas a prolongar los años de vida saludable.
Sin embargo, todavía no se ha demostrado que aumentar una puntuación de capacidad intrínseca produzca necesariamente una mayor esperanza de vida.
Tampoco existe una prueba clínica universal que permita calcular cuántos años viviremos a partir de estas cinco dimensiones.
Por eso, es importante evitar titulares o promesas que presenten esta herramienta como un método probado para detener el envejecimiento.
¿Qué relación tiene con los medicamentos para la longevidad?
La investigación también explora si la capacidad intrínseca podría servir para evaluar posibles tratamientos relacionados con el envejecimiento.
En Estados Unidos, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud, conocida como ARPA-H, financia investigaciones que buscan desarrollar indicadores capaces de reflejar cambios relevantes en la salud durante periodos más breves que toda una vida.
Entre las líneas de investigación mencionadas por Infobae se encuentra la evaluación de determinados medicamentos, incluidos fármacos de la familia GLP-1.
Sin embargo, esto no significa que esos medicamentos estén aprobados para prolongar la vida o mejorar la capacidad intrínseca de personas sanas.
Su utilización debe responder a indicaciones médicas reconocidas, y no a promesas experimentales de rejuvenecimiento.
El programa ICOPE de la OMS
La OMS también desarrolla el enfoque ICOPE, Atención Integrada para las Personas Mayores, que busca promover una atención centrada en las necesidades y capacidades de cada persona.
Este enfoque considera la detección de posibles pérdidas funcionales, evaluaciones adicionales cuando corresponda y planes de cuidado personalizados.
La propuesta es reconocer tempranamente necesidades que podrían afectar nuestra autonomía y coordinar respuestas adecuadas.
El programa no reemplaza las consultas médicas habituales ni convierte una evaluación breve en un diagnóstico definitivo.
¿Qué podemos hacer para cuidar nuestras capacidades?
Aunque la medición integral de la capacidad intrínseca continúa en desarrollo, existen prácticas de cuidado ampliamente reconocidas que pueden apoyar diferentes aspectos de nuestro bienestar.
- Mantenernos físicamente activos: elegir ejercicios apropiados para nuestra condición y preferencias.
- Prestar atención a la alimentación: procurar una nutrición suficiente y equilibrada según nuestras necesidades.
- Cuidar la visión y la audición: realizar controles cuando corresponda y consultar por cambios persistentes.
- Estimular nuestras capacidades cognitivas: aprender, leer, conversar y participar en actividades que disfrutamos.
- Atender el bienestar emocional: buscar apoyo profesional ante síntomas persistentes de tristeza, ansiedad u otras dificultades.
- Fortalecer nuestras relaciones sociales: compartir actividades y mantener vínculos significativos.
- Consultar por cambios funcionales: comentar con profesionales de salud las dificultades nuevas para caminar, recordar, escuchar o realizar tareas habituales.
Estas recomendaciones son medidas generales de cuidado y no constituyen un tratamiento específico demostrado para aumentar una puntuación de capacidad intrínseca.
La importancia de observar nuestra propia evolución
Uno de los aspectos más valiosos del concepto es que invita a observar cómo cambian nuestras capacidades con el tiempo.
No todas las personas envejecemos de la misma manera ni mantenemos idénticas habilidades.
Por eso, puede ser más útil identificar cambios respecto de nuestro funcionamiento habitual que compararnos con personas de la misma edad.
Si comenzamos a experimentar dificultades nuevas o persistentes en alguna dimensión, conviene conversarlo con un profesional de salud.
Una evaluación adecuada puede ayudar a identificar causas tratables y necesidades de apoyo.
Una nueva manera de comprender la longevidad
La capacidad intrínseca representa un cambio de perspectiva: pasar de observar exclusivamente enfermedades y años de vida a considerar también las capacidades que nos permiten desenvolvernos y participar.
Su desarrollo científico todavía enfrenta desafíos, pero contribuye a una conversación cada vez más relevante sobre el envejecimiento saludable.
Para Círculo Senior, esta mirada conecta con una idea fundamental: la longevidad no consiste solamente en vivir más tiempo, sino también en contar con oportunidades para seguir aprendiendo, moviéndonos, relacionándonos y tomando decisiones sobre nuestra propia vida.
La ciencia continúa investigando cómo evaluar mejor estas capacidades y qué intervenciones pueden ayudar a conservarlas.
Mientras tanto, una atención de salud integral, la prevención, los entornos accesibles y la participación social siguen siendo elementos esenciales para favorecer nuestra autonomía.
Porque envejecer saludablemente también significa poder seguir haciendo aquello que da sentido a nuestra vida.
Para conocer más sobre este enfoque, visita el programa ICOPE de la Organización Mundial de la Salud.