Entrada triunfal a Jerusalén y la Pasión. Jesús compareció ante el gobernador, y el gobernador le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". Jesús respondió: "Tú lo dices". Pilato se lavó las manos diciendo: "Soy inocente de esta sangre". Lo crucificaron y, al expirar, el velo del templo se rasgó en dos, la tierra tembló y las rocas se hendieron.