«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos ante la gente, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y maldad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los monumentos de los justos...!».