Y les dijo: ""Si uno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche para pedirle tres panes, diciéndole: 'Amigo, un conocido mío ha llegado de viaje a mi casa y no tengo nada para ofrecerle'; y el otro, desde adentro, le responde: 'No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos', yo les aseguro que, aunque no se levante por ser su amigo, lo hará por su insistencia y le dará todo lo que necesite. Por eso les digo: pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que, si su hijo le pide un pescado, le da una serpiente en su lugar? ¿Y si le pide un huevo, le da un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!"".