No siempre podemos cambiar lo que otros piensan, dicen o hacen. Lo que sí podemos elegir es nuestra respuesta. Esa elección nos devuelve calma y evita que vivamos atrapados en reacciones ajenas. Aprender a distinguir entre lo que depende de nosotros y lo que no, ayuda a cuidar la paz interior y tomar mejores decisiones.