Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles de blanco... Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto". Jesús le dice: "¡María!". Ella se vuelve y le dice: "¡Raboní!" (que significa Maestro).