Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a una aldea llamada Emaús... Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: "¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas!". Y empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él... Lo reconocieron al partir el pan.