Se le acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?». Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: 'Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne'? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre». Ellos le preguntaron: «¿Por qué entonces mandó Moisés darle acta de divorcio y despedirla?». Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés despedir a vuestras mujeres; pero al principio no era así».