Escuchar de verdad es uno de los gestos más valiosos en cualquier relación. Cuando prestamos atención sin interrumpir, la otra persona se siente considerada, comprendida y respetada. No siempre es necesario tener una respuesta inmediata; a veces basta con estar presentes y dejar que el otro termine de expresarse. La escucha paciente fortalece los vínculos y ayuda a evitar malos entendidos.